¿El peor oficio del mundo?

Este es un trabajo sin límites de horario

Una historia simpática circula por Internet, cuenta que un hombre llegaba todos los días agotado del trabajo, al entrar a la casa no la encontraba suficientemente limpia y ordenada, la cena no estaba concluida y la esposa aún estaba en el baño tratando de duchar a los dos niños. Todo aquello lo irritaba sobremanera y le hacía terminar cada noche con el mismo agrio reclamo a su mujer -¿Pero tú a que te has dedicado todo el día?

La situación se repitió por semanas, hasta que una noche el esposo bajo del coche y quedó consternado. El perro había escarbado por todo el jardín, destruyéndolo, y los juguetes desparramados por el suelo casi impedían la entrada. Al abrir la puerta su asombro aumentó. En la sala había objetos por todos lados, biberones, libros de colorear, lápices, hojas, pañales.

Casi desesperado entró a la cocina y el fregadero desbordado lo horrorizó y qué decir de sus hijos que dibujaban con sus crayolas en la pared recién pintada.Temiendo lo peor corrió a la habitación en busca de su esposa y allí la encontró, cómodamente instalada en la cama, leyendo una novela y disfrutando de un jugo de naranja. Indignado, el marido le gritó: -¿Pero tú a que te has dedicado todo el día?- a lo que ella, casi sin mirarlo, respondió: – A nada.

A pesar de que el relato resulta gracioso, posee como trasfondo una dura realidad, la poca importancia que se da al ama de casa en la sociedad moderna. Es frecuente que las mujeres que desempeñan esta labor al ser interrogadas sobre su ocupación respondan que no trabajan, cuando nada está más lejos de la realidad.
Annia Martínez y Lázaro Leyva en su artículo Reflexiones en torno al contexto social del ama de casa rural afirman que “La gestión de las amas de casa se sigue subestimando e incluso se invisibiliza a los ojos de la familia, la comunidad y en general de todos. No obstante, ellas reproducen trabajo y reponen la energía de la familia con su labor, no reciben remuneración, ni ese valor se contabiliza en términos económicos en las estadísticas de los países”
La visión androcéntrica de la realidad determina que el mayor peso de la vida familiar recaiga en los hombros de la mujer, que debe limpiar la casa, lavar y planchar, cocinar, atender a los hijos… Aunque el protagonismo alcanzado por las féminas en este siglo coloca dicho modelo de familia en crisis, no es menos cierto que millones de mujeres en todo el mundo siguen siendo amas de casa.
La publicidad norteamericana de las primeras décadas del siglo XX impuso un modelo de mujer hacendosa, siempre sonriente y bien arreglada, una especie de robot doméstico capaz de hornear, cambiar al bebé y hacer feliz a su esposo, todo a la misma vez.
Así se entronizó la visión de la mujer “de su casa”, responsable de mantener el orden del hogar, pero con muy poco poder de decisión en otros ámbitos de la vida familiar. Al no aportar económicamente resulta minimizada y se le exige que todo esté en su lugar pues supuestamente “el tiempo le sobra” y ella “no trabaja”
Aunque en Cuba generalmente las amas de casa poseen un papel más importante, pues controlan el presupuesto, establecen hábitos y normas de convivencia al interior del hogar y juegan un papel esencial en la educación de los hijos, aún persisten prácticas discriminatorias y se les subestima, en tanto no poseen un desarrollo profesional.
Para María Elena, ama de casa cubana de 56 años, lo malo de esta ocupación radica en que es un trabajo no reconocido, ni siquiera por la misma familia, “no tenemos salario, vacaciones ni sindicato que nos defienda. Tampoco hay límites de horario e influye la situación económica, porque no es igual un ama de casa con efectos electrodomésticos que una que tiene que lavar a la orilla de un río”
Del ama de casa se espera todo, que nunca se enferme, que jamás se canse, que sea la más abnegada, la que se queda con el pedazo de pan quemado para que los otros coman el blanco. Lo que no se tiene en cuenta es que estas mujeres devienen en el sostén, la piedra angular, de la familia. Sin su apoyo, tal vez los esposos, hijos e hijas, no serían tan estimados ni exitosos en el trabajo, ni irían tan limpios y bien vestidos o tendrían tan buena salud.
No, no es el peor oficio del mundo, pero sí tal vez el menos reconocido, el que no aparece en el Producto Interno Bruto de ninguna nación. Las amas de casa forman parte esencial de la armazón de las sociedades. Ya basta de visiones estereotipadas, promovidas incluso por las feministas. Y no es que sean “superwomen”, pero, ¿si no existieran, cómo sería nuestro mundo

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2 comentarios en “¿El peor oficio del mundo?

  1. mira yeilen, el oficio de ama e casa es el mas duro y el menos retribudo. Realmene el genero masculino en su mayoria piensa que la mujer en casa no hace nada. Pero solo bastaria q la mujer le diga al esposo que dure una semana en casa haciendo todo lo que esa hermosa mujer realiza para valorar su trabajo, tenacidad, dedicacion, sacrificio y amor dedicado al hogar para satisfacer las demandas ynecesidades de la familia que a veces no la valora. Hay que agradecer a DIOS q le ha dado una fuerza inigualable a la mujer para realizar tanto trabajo y tener tiempo minimo para ella.

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    • Tienes mucha razón. Mi mamá es ama de casa y sin ella no sé que sería de mi familia. Ahora las posiciones se van al extremo y muchoscreen que si una mujer es ama de casa es porque quiere vivir de su esposo o porque no tiene estudios. En realidad no es así , creo que es una opción en la vida como otra cualquiera y, ojo, tanto para hombres como para mujeres

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