El teatro lo atrapa a uno

No puede concebirse hoy al Teatro Sauto sin Cecilia Sodis Carrillo, por más de 20 años esta mujer ha llevado las riendas de la institución cultural, un edificio cercano a su vida y que se empeña en proteger para disfrute de todos los matanceros. Ante la reparación capital que obligó a detener las funciones, Cecilia no fue a su casa a esperar la reapertura, sino que, como casi todos los trabajadores, se colocó a pie de obra.

Llego al teatro por la puerta trasera, enseguida percibo el  repiquetear de los martillos y el intenso olor a polvo. Cecilia me espera en su oficina, que ha convertido en almacén provisoriamente; enseguida comienza a hablarme de los detalles del proceso constructivo. Ella siempre está dispuesta a hablar con la prensa, a compartir  las penas y glorias de una reparación que, se nota, siente muy hondo.

Esta vez, quiero hablar sobre ella, aunque sin dudas, implica hablar sobre el Sauto. Entonces, con su sonrisa y su voz dulce, empieza a rememorar.

Llegó a la dirección del teatro en el año 1989, ¿cómo y qué retos implicó?

SAM_1249Yo soy maestra, me gradué en el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello en Matanzas y siempre estuve trabajando directamente en el sector educacional  hasta  que un buen día el Partido me propuso asumir, en la dirección provincial de la Federación, la esfera de educación. A partir de ahí, siempre me vinculé mucho con el sector de la cultura. En el año 89, ya para el segundo semestre prácticamente, el Partido me propuso asumir la dirección del Teatro Sauto, en aquellos momentos realmente fue para mí un gran reto.

Acepté y empecé a estudiar, a vincularme mucho más con el sector de la cultura, pasé diferentes postgrados relacionados con la actividad; pero pienso que la mejor enseñanza que tuve fue la del colectivo laboral, de los propios artistas. Yo permanecía desde que se abría el teatro hasta que se cerraba, ahí en el mundo de la tramoya, de la luminotecnia, de los sonidos, los propios técnicos fueron los principales maestros que tuve y los artistas también, puesto que les pedí muchos consejos y bueno, ya llevo 23 años dirigiendo el teatro.

En estos más de 20 años ¿Qué momentos han sido más significativos?

Uno entra aquí al teatro y van ocurriendo cosas que lo atrapan, ocurren cosas agradables y desagradables, pero de las que uno saca lecciones de trabajo. Pienso en momentos que me han atrapado, por ejemplo con el Ballet Nacional de Cuba aquí. Muy emocionante también ha sido la presencia y las conversaciones que hemos tenido con Luis Carbonell; con Elena que amaba tanto el teatro, incluso cada vez que actuaba aquí en el teatro, lo recuerdo perfectamente, salía muy nerviosa y esto nos ponía muy nerviosos también a los trabajadores, sin embargo, cuando llegaba al escenario era otra persona, se adueñaba totalmente, se transformaba.

Cecilia recuerda muchos nombres, sobre todo los de aquellos que como ella sienten al Sauto como una casa grande y también la ocasión en que, por primera vez, subió al escenario para dirigirse al público matancero que califica de extraordinario y muy respetuoso. Las maderas de ese teatro han sido testigos de su nerviosismo, sus miedos, alegrías y maldades, como aquella pequeña broma que le hizo al maestro Frank Fernández

Recuerdo que Frank Fernández me decía: yo quiero el teatro lleno, lleno y yo le contesté: bueno Frank si usted no es capaz de que yo lo ponga ahí en la cartelera, haga la promoción y se llene el teatro, ¿cómo usted quiere que yo se lo llene? Él me miro y me dijo: ¿Cecilia, usted sabe con quién está hablando? y yo le respondí: con Frank Fernández. Por la noche, él miraba por la cortina cómo iba llegando el público y, de pronto, me dijo: ¿Cecilia por qué me engañaste si tenías el teatro lleno?

También un día pasó en una obra de Estorino que yo hice un ajuste con la directora de la Escuela Vocacional de Arte, mandé personas allí a conversar con los estudiantes, los prepararon  y un alto por ciento estaba en la función. Estorino me dijo: Cecilia, ¿por qué movilizaste estudiantes? el teatro no es así, esos niños no se van a saber comportar, imagínate, poner una obra en esas condiciones, un teatro tan grande como este.

Y yo le dije, Maestro, confíe, se hizo un trabajo preparatorio con esos estudiantes, con sus profesores y yo estoy convencida que no va a tener usted quejas. Déjame decirte que yo estaba asustada porque bueno, son jóvenes, adolescentes y, sin embargo, fue maravilloso, un interés, una participación, una motivación de esos estudiantes. Al final pidieron un grupo grande de ellos encontrarse con los actores, con el director y Estorino me dijo: Cecilia me equivoqué. Creo que fue muy bueno y por eso yo siempre digo que hay que trabajar con los jóvenes, hay que enseñarlos. A veces no trabajamos con ellos, lo que hacemos es anunciar una obra de teatro y sin embargo no propiciamos un encuentro con los actores, que se les explique, se les motivo, y es importante ese tipo de trabajo hacerlo conjuntamente entre educación y cultura, porque es la única manera en que vamos a lograr que los jóvenes se interesen por el teatro, por la obra, por la ópera, la zarzuela y no solo sea por el humor.

¿Qué sacrificios en el orden personal implica llevar adelante la dirección de una institución cultural tan importante?

Yo pienso que conlleva sacrificio porque uno tiene que dedicarle un tiempo importante de la vida a la institución; pero cuando uno se lo dedica con gusto, con placer, cuando uno se siente realmente satisfecha por este trabajo creo que el resultado siempre es bueno; y eso es lo que yo he logrado aquí. Tengo el privilegio de que mi hija desde jovencita ha estado conmigo, hoy trabaja aquí como promotora cultural y está enamorada también del teatro,

Pero sí, el teatro lo atrapa a uno, cuando aquí hay funciones,  se entra al por la mañana y nos vamos después de que se acaba la función. Eso implica que tuviste que dejar no sé cuantas cosas hechas en la casa, pero realmente tengo una familia que me permite hacer este tipo de trabajo.

El Sauto en reparación, ¿qué ha implicado para usted?

Mucho trabajo y trabajo diferente, porque no es lo mismo preparar un hecho artístico que trabajar con constructores, defender que se hagan los trabajos bien y como es; exigir que se cumplan las tareas y se hagan con calidad, en fin, trabajar con otro personal. He tenido que aprender de mecanismos, de organización de la construcción, para poder exigir que se hagan las cosas como se tienen que hacer, esto uno lo hace en función del teatro. “Pescar” una gripe casi todos los días por el polvo, por las condiciones en que se está trabajando, son condiciones anormales y estamos aquí desde por la mañana hasta que se van los constructores. De todas maneras lo hacemos igualmente con satisfacción porque sabemos que después la población se va a sentir muy satisfecha.

¿Cuál es hoy su principal aspiración para el teatro Sauto?

Mi principal aspiración es ver terminado el teatro lo antes posible, yo el otro día decía: bueno, yo tengo que ir hablando de jubilación pero antes quisiera al menos que esté terminado, poder devolver a la población una institución que a veces muchos pensaban: “ay se está transformando”, por el contrario, estamos recuperando cosas, estamos contribuyendo a la conservación del teatro.

Me despido, afuera ya muchos la esperan para dirimir conflictos en la obra o para hacerle preguntas; y, mientras salgo a la luz de la mañana, pienso en cuánta falta le hace a cada edificio en reparación una amante como Cecilia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s