Tierras de fuego: ¿el dardo en la diana?

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Para nadie resulta un secreto que el público cubano es mucho más crítico con las telenovelas de factura nacional que con las extranjeras. A las de allende los mares, sobre todo brasileñas y argentinas, se les perdona la visión edulcorada de la realidad, los argumentos inocentes, estirados como goma de mascar y hasta el tratamiento de temas aún sensibles para la sociedad cubana como la homosexualidad.
El horario de la novela es sagrado en muchos hogares de la isla, momento en que se reúne la familia y se comentan con pasión los avatares de cada personaje. La influencia de este producto va mucho más allá del ámbito hogareño, se traslada a la calle, donde se discuten los conflictos de la pequeña pantalla y hasta se toma partido. Las novelas imponen formas de vestir, de peinarse y hasta giros lingüísticos.
Las telenovelas nacionales no han transitado un camino de rosas; si bien se recuerdan con gran agrado títulos como Tierra Brava o Las Huérfanas de la Obra Pía, muchas han caído en el olvido, mientras que otras solo han gozado de una parcial aprobación del público.
La última entrega del espacio, Santa María del Porvenir, devino fuerte motivo de polémica y lo cierto es que, más allá de sus valores artísticos y el homenaje a espacios que sentaron pautas en la historia de la televisión cubana como San Nicolás del Peladero, conquistó muy pocos espectadores; tal vez, entre otras razones, por un primer capítulo para nada atrayente y porque su tono de farsa no concordó con las expectativas de los cubanos sobre lo que el género implica.
Tierras de fuego, la actual novela en pantalla, parece navegar con mejor suerte en cuanto a niveles de aceptación. La historia, bajo la dirección general de Miguel Sosa, conjuga buenas actuaciones tanto de figuras noveles como de otras ya consagradas con un argumento que, fiel a los presupuestos del género, combina rivalidades, amores, traición y pequeñas dosis de humor.
Sin dudas, otro acierto de la propuesta radica en salir del escenario, ya demasiado visto, de Ciudad de La Habana; el cual, al contrario de lo que muchos consideran, no refleja la realidad de todo el país. Colocar en el centro del conflicto al campo cubano y a los hombres y mujeres que hacen producir la tierra, no solo inserta una visión hace tiempo ausente del dramatizado cubano, sino también en consonancia con las prioridades que hoy posee el país. Sin embargo, lo hace sin visiones idílicas, allí se encuentran presentes, junto a quienes se desvelan por producir más y mejor, el especulador, el que abandona su terruño en busca de un futuro mejor en la ciudad, la adolescente que sueña con salir para siempre de su pueblo y el joven que considera imposible responsabilizarse de la carga de trabajo heredada de su padre.
Resulta feliz la decisión de realizar en paralelo la emisión, edición y grabación en aras de acortar el tiempo de llegada a la pantalla; un modelo de trabajo acorde con los sistemas de producción internacionales. El canal Cubavisión instrumenta además, una acertada serie de anuncios para atraer a los espectadores mediante avances de los próximos capítulos.
Así, sorteando las carencias materiales que dificultan las producciones televisivas nacionales, Tierras de fuego se acerca a lo que debe ser la telenovela cubana: un espacio donde se apueste por preservar los mejores valores de nuestra sociedad, pero que a la vez resulte atractivo y “pegue” cada noche a la pantalla a televidentes de todas las generaciones.
Aún es muy pronto para ofrecer valoraciones absolutas, pero Tierras de Fuego ha logrado ya lo más importante para un espacio de ese tipo, “enganchar” al público y sobre todo, hacerle competencia a la novela brasileña de turno en el horario estelar.

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11 comentarios en “Tierras de fuego: ¿el dardo en la diana?

  1. creo que es en la actualidad lo mejor que estan pasando por la television cubana y el publico la sigue y tiene audiencia que es lo fundamental amen de algunas cosoa que tiene en desventaja pero todo producto nuevo trae sus inconvenientes y estamos habalando de gustos en el publico cubano muy heterogeneo y nos gusta degustar cualquier otra telenovela pero la nuestra la criticamos y la llevamos al extremo en mi opinion personal como televidente la encuentro entretenida y que nos dice algunas cosas de la cuba actual y para aquellos que critican el vestuario y las casa de esos guajiros los invito a a conocer cualquier pueblo de campo de nuestra cuba para que se asombre con las casas y vida de cualquier guajiro actualmente en nuestro pais queremos que sigan esas produciones cubanas y que vallan mejorando en calidad y todos los aspectos aplausoa para su guinista angel luis poco conocido pero exelente actor y escritor merecedor de distinciones y galardones en laradio cubana quien te habla es un fan tuyo que tengo el privilegio de contar con su amistad y respeto mis paravienes a la novela cubana vamos bien felicidades

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  2. Yeilén, me parece que algo te faltó por decir, y que considero bastante importante, porque es la crítica fundamental que ha recibido Tierras del fuego: el vestuario, y la ambientación.
    Chica, nunca he visto guajiros mejor vestidos que los de esa telenovela!! Oye, van al surco con jeanes de 35 cuc, con tremendas “cobas” y jamás los he visto embarrarse de tierra. Pasea Myriam, la esposa del protagonista, en tacones por el medio del camino de tierra del pueblo y
    la jefa de la cooperativa anda con su queratina hecha, de arriba pa abajo paseándose por el pueblo, nunca la he visto detrás del buró redactando algún documento.
    Ni voy a hablar del personaje de Arlettis Roquefuentes, que en el momento que menos te esperas te lanza un cantao´ poco creíble y que a las claras luce atravesao´, impuesto en el guión, poco orgánico…
    En cuanto a las casas, alabaoooo, esos guajiros viven en unas mansiones que nada se diferencian de las de la ciudad, nada de viviendas humildes, sencillas. Vaya, no estaba esperando un bohío, pero tampoco esto!!

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    • Y tu crees que en Brasil todo el mundo vive en esa tremendas mansiones que ponen???? Y nadie critica eso!!! En Brasil, Argentina, Colombia, etc, no todo es color de rosa. . Además ojo, en el campo en la actualidad hay casas muy buenas, quizas mejores que muchas de la ciudad

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      • Nosotros no podemos comparar objetivamente la realidad de Brasil con la mostrada por las telenovelas, a fin de cuentas no la hemos vivido o conocido a fondo. PERO LA DE CUBA SI!! Por eso somos tan críticos con las propuestas nacionales. Y puede ser que en el campo hayan buenas casas, pero de pronto no puede ser que TODAS estén mejor que una casa en La Habana, y que los campesinos vayan a labrar la tierra con jeans Levi`s y ni se enfanguen las botas…

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