Basura… ¿en tierra de nadie?

foto 1Ocho de la mañana: el camión de la basura pasa por una cuadra, su tripulación recoge las jabitas y sigue su marcha. Nueve de la mañana: un vecino de la propia barriada se despierta y decide sacar los desechos del día anterior, apenas se fija en que los alrededores están limpios, y deja su basura puertas afuera, a merced de los animales, porque, a fin de cuentas, ya no se encuentra dentro de su casa, ya no es suya, está en tierra de nadie…

La inobservancia del horario establecido para sacar los desechos sólidos – entre las nueve de la noche y las cinco de la mañana-constituye una de las violaciones más frecuentes en comunidades del territorio; al respecto, Samuel Prado Gutiérrez, subdirector general de La Dirección Provincial de Servicios Comunales comenta :“es la  salud de las personas la que está en juego porque un microvertedero cerca de una casa o de una institución estatal todo el día despide malos olores, perjudica a todo el mundo y duplica nuestro trabajo”.

La supervivencia de los microvertederos se debe también al vertimiento, en lugares no autorizados para ello, de escombros, desechos de animales,  desperdicios de podas realizadas en los patios, entre otros. “La población tiene que tener presente que el residuo que genera es de ella, no del estado, que es quien norma cómo se va a recoger”, así afirma Orlando Méndez López, subdirector de higiene comunal en la provincia, quien insiste asimismo en la necesidad de potenciar el sentido de pertenencia con la ciudad en que se vive y de hacer cumplir las leyes existentes para erradicar la indisciplina social.

El Decreto Ley 272 del 2000 en el Artículo 18 de su Capítulo 5 “De las infracciones contra el ornato público, la higiene comunal y los monumentos nacionales y locales”, establece una multa de entre 200 y 600 pesos para quien vierta o mantenga escombros, materiales u objetos en desuso de cualquier tipo, en la vía, solares yermos u otros espacios públicos, o frente de edificaciones, pasillos, azoteas y otras áreas. Esta disposición se viola constantemente, por lo que resulta evidente que se precisa de una labor más sistemática de los inspectores para que lo legislado no quede en letra muerta.

MATANZAS Y CÁRDENAS, POR CIUDADES MÁS LIMPIAS

Prado Gutiérrez reconoce que, debido a los esfuerzos de los últimos meses, esencialmente en lo referente a la transportación, Matanzas luce como una ciudad más limpia; a pesar de ello, refiere que aún quedan deficiencias relacionadas con la organización y el seguimiento. La meta consiste en lograr que todos los barrios de la ciudad posean un medio de transporte fijo para el traslado de los desechos.

“Casi todas las semanas se recoge un grupo de vertederos que prácticamente son habituales”, expresa; en esa situación se encuentra el microvertedero ubicado en la calle de Santa Rita, en Pueblo Nuevo. Reynold Soler Delgado, vecino del lugar, confirma que allí la recogida de basura es diaria y la cuadra se mantiene limpia, pero en el placer de la esquina se botan escombros y animales.

Un escenario también crítico presenta el punto de recogida sito en Concha, entre Salud y Tenería, en el Consejo Popular Versalles de la ciudad de Cárdenas, donde los vecinos, así como los residentes y trabajadores de un asilo de ancianos cercano al sitio, soportan la fetidez emanada. Aunque está destinado para que los barrenderos depositen los desechos que posteriormente deben ser trasladados, es utilizado como vertedero por variedad de personas. Elaine Elguera, residente en el lugar, cree que el trabajo de los inspectores debe ser más sistemático, mientras que Mercedes Pons insiste en que se debe trasladar ese punto hacia las afueras de la ciudad.

Al respecto explica Diosdado Cárdenas Fernández, subdirector de Higiene Comunal del municipio cardenense, que la rotura del camión que recoge los grandes contenedores de metal ha incidido en que se agrave esa situación, por lo que se determinó retirarlos y que las carretas recojan la basura directamente de los carritos de los barrenderos, mientras estos realizan su labor, para así eliminar los puntos de recogida que devinieron en “vertederos autorizados”.

En Cárdenas se recogieron hasta el momento 80 microvertederos y alrededor de 30 mil metros cúbicos de desechos, tanto al interior de la urbe como en su perimetría. Igualmente se autorizó la explotación de “La Sonora”,  un nuevo vertedero, que debe concluirse el año próximo.

Aunque, como reconocen los directivos, falta mucho por hacer en cuanto a la higienización del territorio, jamás podrá sostenerse la labor realizada si no se fortalece la legalidad y se logra la cooperación de los ciudadanos.

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