Granma se quedó sin casa

SDC10006

Debido a la falta de mantenimiento actualmente se requiere una elevada inversión para reparar la casa.

Justo en el corazón del batey Granma – ubicado en el municipio matancero de Jovellanos – frente a la torre del desaparecido central del mismo nombre, se yergue la Casa del Trabajador Azucarero. Poco queda de la prestancia de sus primeros años o de la alegría reinante cuando constituía eje de la vida social de la comunidad.

UNA MORADA QUE CAYÓ EN EL OLVIDO

Silvio Rodríguez Gómez, vecino de la comunidad, recuerda que en ese lugar se celebraban todas las fechas señaladas, se realizaban las actividades de las organizaciones políticas y de masas, así como bailables para los jóvenes.

“Era una maravilla. Había ofertas gastronómicas, juegos de mesa; se hacían cenas de fin de año, las graduaciones de la escuela primaria, fiestas de quince. Siempre se mantenía el movimiento de la población”, recuerda Rodríguez mientras lamenta que este verano no tuviesen opciones recreativas en la localidad.

María Esther Álvarez Olivera, presidenta del Consejo Popular Granma – Yaguajay por tres mandatos, sabe bien de las inconformidades de sus electores con la situación del inmueble; por ello decidió escribir a la redacción de Girón, misiva que motivó las indagaciones en torno al tema. “Luego del cierre del central, la instalación pasó a la Granja Granma y siguió ofreciendo servicios, pero cuando comenzó el proceso de reordenamiento laboral, reubicaron a los trabajadores y la cerraron. Se alegaba no tener con que sustentar su funcionamiento.

“En el año 2008 plantearon el tema en la rendición de cuentas, lo gestioné pero me dijeron que no había presupuesto para invertir en la reparación. Lo he tramitado muchas veces, pero ya me dicen que no recoja el planteamiento porque no tiene solución”, apunta Álvarez.

SDC10010

La mesa de billar se deterioró y sus implementos fueron robados.

Aquellos muebles u objetos que al cierre la Granja no trasladó, fueron sustraídos. El jardín permanece enyerbado y a pesar de la clausura de las puertas se han producido intentos de ocupación ilegal. De igual forma se deterioran progresivamente el techo y la carpintería.

¿RESPONSABLES?

Al extinguirse la Granja, el edificio pasó a la Empresa Agropecuaria Jovellanos, entidad con serias dificultades económicas y pérdidas en el primer semestre del año. “Ese lugar lleva una inversión que no está a nuestro alcance y tampoco podemos darle un destino en las condiciones en que se encuentra”, expone Ignacio San Martín Delgado, director de la Unidad Empresarial de Base de Aseguramiento.

Refiere además que se decidió sellar el local y asignarle la parte de atrás –un patio con mesas y sombrillas- a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Adelmo Fraga, para que lo utilice como espacio recreativo los fines de semana.

Norberto Hernández Hernández, director adjunto de la empresa ilustra que, aunque heredaron del Ministerio del Azúcar la responsabilidad de apoyar a la comunidad, no tienen nada asignado en su presupuesto para contribuir a tal fin. “Lamentamos que se pierda ese espacio porque forma parte del patrimonio de la zona, pero no está a nuestro alcance tomar una decisión, no tenemos cómo aprobar tal inversión”, agrega.

NO SÓLO LA CASA SE DERRUMBA…

Aún no pueden medirse las consecuencias de la reestructuración de la industria azucarera en Cuba sobre los pobladores y la economía de los bateyes. Muchos servicios que antaño el central solventaba en estos momentos no poseen solución y devienen en  dolor de cabeza para sus habitantes.

En Granma la situación de los viales y el abasto de agua recorre el mismo camino que el de la Casa del Trabajador Azucarero. “Se ha tramitado muchas veces el traspaso del expediente por parte de la Empresa Agropecuaria hacia Hidrología, en Jovellanos, pero todavía no tenemos respuesta de ningún tipo” alega Álvarez Olivera. “Muchas veces los propios vecinos solucionamos los problemas de ese tipo” concluye.

Similar situación presenta el servicio telefónico. “Al iniciar la tarea Álvaro Reynoso nos prometieron la digitalización de la telefonía y todavía estamos esperando” recuerda Silvio, mientras agrega que “cuando los niños y jóvenes desean jugar béisbol, son ellos quienes deben chapear y acondicionar el estadio, ya nadie se ocupa de eso.”

Tampoco existen muchas ofertas de trabajo para quienes viven en la zona. “Sólo la CCS y la Empresa Agropecuaria emplean a los vecinos” aduce María Esther. Situación que ha provocado un éxodo de los trabajadores hacia mercados laborales más atractivos, como Varadero, Cárdenas o Jovellanos, en busca de mejorar la economía del hogar.

En momentos en que el país aboga por mayor organización y eficiencia urge una respuesta para comunidades como Granma. Mientras la Casa espera, la responsabilidad continúa en terreno de nadie.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s