En busca de la belleza perdida

“Mejora y alivia el contacto

         constante con lo bello.”

                          José Martí

Se levanta dispuesta a enfrentarse a la vida. Sale de su casa, encuentra al barrendero y le dedica un agradecido buenos días. ¡Qué agradable ver su calle limpia! No obstante, poco a poco, su disposición se enturbia, el ómnibus que aborda se asemeja a una carroza de carnaval: no importa que sean las siete de la mañana, el chófer  obliga a escuchar a altos decibeles lo último del reggaetón nacional, además, la guagua casi nueva exhibe como decoración “sui géneris” toda suerte de zapaticos de bebé, fotos de revistas mostrando a mujeres desnudas e incluso, adornos de navidad.

Al arribar a la ciudad  percibe que las aceras permanecen sucias, los restos de alimentos se mezclan con los papeles formando una capa pegajosa y no parece importarles a los vecinos o a las empresas estatales. Añora una ciudad limpia y ordenada que enorgullezca. ¿Dónde está la belleza?, ¿Hasta dónde llegará el mal gusto?, se pregunta.

Cuba constituye un país hermoso de naturaleza privilegiada, pero en la actualidad no se puede afirmar lo mismo en relación con muchos de los sitios creados y habitados por el hombre. La desidia y el abandono han provocado que varios lugares pierdan sus valores estéticos. La suciedad, el polvo, los malos olores y, en resumen, la fealdad, pululan en espacios comunes.

En el país, fuera del ámbito artístico, la estética se ha relegado al último plano. Hoy se le ignora en la construcción, en la colocación de carteles informativos, en lugares de vital importancia como las paradas, la bodega y hasta en los centros de trabajo. Pareciera que los encargados de escribir mensajes en zonas públicas, siempre resultan los de peor ortografía y caligrafía.

Ante lo mal hecho, las estrecheces económicas se enarbolan como excusa. Es cierto que los recursos escasean, sin embargo, la mayoría de los elementos que atentan contra la belleza se relacionan con el actuar directo del ser humano. No puede soslayarse que, desde el punto de vista institucional, se precisan mayor control y exigencia.

No se concibe que organismos estatales convivan con basureros frente a su entrada, carteles amarillentos pegados en puertas y ventanas, paredes sucias y baños malolientes; o que un programa tan significativo como el Educa a tu Hijo se promocione con letras deformes en postes, paredes y muros.

Nuestra condición de estado subdesarrollado, sobreviviente a largos años de Período Especial en tiempos de paz, no nos imposibilita pensar en el ornato. Se hace necesario recordar una frase muy repetida en el país años atrás: pobres pero dignos, remendados pero limpios.

Ciertamente, no nos favorece nuestra condición de insulares en un mundo cada vez más globalizado, cercados económicamente y bombardeados con multitud de productos exponentes de la ideología consumista. La idea de que lo bonito está afuera no contribuye más que a formar individuos enajenados, desconectados con su realidad, esos que botan el papel fuera del cesto y cuelgan la jaba de basura en el árbol, en el mejor de lkos casos.

Falta mayor identificación con la propiedad colectiva para que los ciudadanos sientan los espacios comunes como suyos, y no del Estado visto como unidad abstracta, pues en esta formación económico – social el Estado somos todos. Crear un entorno agradable deviene responsabilidad común tanto de personas naturales como jurídicas.

El placer que reporta la contemplación de lo sublime no se limita solo a museos o galerías, sino que debe ser premisa en lo cotidiano. Un ambiente acogedor tributa a personas menos estresadas y más identificadas con su medio social. Para lograr una verdadera cultura integral, hace falta más que instrucción, es necesario saber identificar lo bello y ser capaces de originar acciones transformadoras en su búsqueda.

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2 comentarios en “En busca de la belleza perdida

  1. me gustó este trabajo y lo leeré cobn más calma en mi casa; puede ser que lo ponga en mi blog, si eso no te enfada; me gusta conocer a personmas de matanzas. Máxime si son periodistas y jóvenes. Las que conozco hasta ahora son muy inteligentes y amigables y me han ayudado mucho, para conocer de internet, esa provincia y de como piensan, sienten, viven.. Me puedes considerar tu amigo. Una alegría más para alguien adulto y confinado en una Isla maravillosa.

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    • Gracias por leerme. No me molesta que publique mi trabajo en su blog, pues mi único objetivo es que mis palabras lleguen a la mayor cantidad de personas posible y sean útiles.Aquí tiene una amiga para lo que precise.

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