¿Nostalgia por el CUC?

doble monedaYa se sabía que, dentro de la actualización del modelo económico cubano, la unificación de las dos monedas circulantes en el país tenía que llegar. No obstante, la nota oficial que anunciaba el comienzo de un proceso largo y complejo, despertó inquietudes en muchos cubanos. Era de esperarse, sobre todo debido a que este resulta un tema directamente relacionado con el bolsillo y con una de las mayores preocupaciones de los trabajadores del país: el salario y los precios.

Justo es decir que la nota oficial dejó muchos vacíos informativos e interrogantes para un lector medio. El propio día de su publicación, una buena amiga defendía con pasión la medida y afirmaba que así todos los problemas se resolverían, puesto que se acabaría la pirámide invertida y cada cual ganaría lo merecido. No quise “aguarle la fiesta”, pero me vi forzada a comentarle mis dudas: ¿Y el respaldo?, ¿Y la productividad del trabajo para que realmente la moneda que quede tenga valor? Si fuera tan fácil así lo hubieran hecho hace rato.

Enseguida se quedó mirándome pensativa y contestó: -Contra, es verdad, en eso no había pensado, pero de todas maneras hace falta. No pude menos que concordar con ella, la existencia de dos monedas respondió a una coyuntura específica en la que jugó su papel, pero a la larga introdujo distorsiones significativas en todas las esferas de la economía nacional.

En la macroeconomía, por ejemplo, la dualidad monetaria dificulta el cálculo de indicadores económicos como el producto Interno Bruto o el Ingreso Nacional; al desaparecer, se podrá tener una visión más objetiva de los mismos y contar con una tasa de cambio certera y que, a diferencia de lo que sucede actualmente, no introduzca subjetividades. Todo ello, sin dudas, influirá además, en la reorganización de la economía, con una planificación adecuada a la realidad y basada en cálculos precisos. Asimismo, quienes tracen las políticas económicas contarán con instrumentos más fiables y por tanto, las medidas serán más efectivas.

En el ámbito empresarial será posible conocer con más exactitud el valor de los bienes y servicios producidos. Ello incidirá en la determinación de precios y en que los directivos puedan usar sus balances financieros como medios decisivos para encaminar y controlar los procesos. Piénsese que actualmente para lograr X producto deben utilizarse materiales, materias primas, contratar fuerza de trabajo, todo ellos tanto en Moneda Libremente Convertible como en Moneda Nacional. Luego, ¿cómo calcular lo que realmente costó? ¿Cuánta subjetividad a la hora de elaborar una ficha de costo puede introducir este elemento? ¿Cuánto se complican las operaciones financieras y bancarias?

También la competencia entre empresas será leal, pues se sabrá con seguridad cuanto gastó e ingresó cada una ¿Cuántas veces no nos dicen a los periodistas: este año hicimos 14 millones en moneda total? Pero la moneda total no es más que la suma de los ingresos en CUC y en MN, sin convertir nada, entonces, ¿nos dice algo este indicador? ¿Si dos empresas ingresaron la misma moneda total, cómo saber cuál es más rentable?

Una sola moneda debe contribuir, por todo lo anteriormente expresado, a mayor productividad, eficiencia y eficacia y a que los trabajadores sepan el valor que realmente crean con su labor. Todo este proceso paulatino a nivel macro y en la esfera jurídica debe derivar en la disminución de los precios y el aumento del poder adquisitivo de las personas naturales. Constituye un elemento vital en tal sentido, aunque no el único.

El fin es contar con una moneda nuestra, valorizada con respecto a las extranjeras y que sea factor de estímulo para el trabajo. Es preciso que todos comprendan las múltiples aristas del fenómeno, para que no hayan optimistas en demasía, como mi amiga, o pesimistas sacando el dinero del banco. No funcionará como varita mágica de la noche a la mañana, pues se le deben sumar la eficiencia de la empresa estatal, el aumento de la productividad, la liberación de las fuerzas productivas… Todo parece indicar que se quedará el peso cubano y que finalmente diremos: ¿te acuerdas de cuándo 25 pesos solo eran un CUC? No creo que nadie vaya a sentir nostalgia por él, su desaparición, estoy convencida, será para mejor.

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