¿Un bulevar para la ciudad?

San Juan, ¡cuántas veces parado en tu puente

Al rayo de luna que empieza a nacer,

Y al soplo amoroso de brisas fugaces

  Frescura he pedido, que halague mi sien

José Jacinto Milanés

San Juan

¡Lo que hace falta es que conviertan la Calle del Medio en un bulevar!, esta frase la pronuncian muchos matanceros sinceramente preocupados por la belleza de su ciudad. Quienes regresan de viajar por otras provincias donde tal iniciativa tomó cuerpo suelen ser los más entusiastas.

No obstante, varios expertos no concuerdan con la idea, entre ellos el arquitecto Ramón F. Recondo Pérez, especialista superior de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería (EMPAI) de Matanzas, quien explica: “el bulevar constituye una práctica europea del siglo pasado. No tiene sentido aquí donde existe una trama urbana muy compacta y no se ha desarrollado la estructura vial”.

Entonces, para una urbe de inspiración neoclásica cómo esta, ¿cuál sería la solución?  Recondo Pérez considera que “se necesita consolidar la Calle del Medio como arteria comercial y desarrollar un paseo cultural recreativo en las márgenes del río San Juan”.

ORILLAS QUE GUARDAN HISTORIA

El “boom” económico vivido por la provincia en el siglo XIX, asociado a la producción de azúcar, determinó la consolidación de la trama urbana y la construcción de edificaciones señeras. Por aquel entonces, el curso del San Juan y sus márgenes devinieron en protagonistas de la intensa actividad comercial.Foto 1

En la ribera sur se emplazaron almacenes y otras industrias, mientras que en la norte, aprovechando el declive natural, se erigieron residencias de distinguidas familias, con una tipología única en el país: las casas almacenes. Construidas entre 1800 y 1850, se caracterizan por poseer la fachada y entrada hacia la calle Río y un almacén, a modo de sótano, hacia la de Narváez.

Esta última vía, que bordea el afluente, se trazó entre 1832 y 1834, bajo el gobierno de Francisco Narváez y Bordeses. Las suntuosas viviendas edificadas dieron lugar a uno de los conjuntos arquitectónicos más notables de Cuba, por la belleza y uniformidad del mismo se le designó como Manzana o Cuadra de Oro. Allí residieron personalidades como Ramón Guiteras, Francisco Aballí y Tomás Gener

UN TESORO EN EL OLVIDO

A pesar de los valores tangibles e intangibles, la zona ha sido víctima del olvido y de la falta de acciones sistemáticas para su conservación. En la zona sur los almacenes de estilo neoclásico se encuentran en ruinas y se han emplazado varias edificaciones estatales y viviendas particulares que no armonizan con la estética del conjunto.

Las edificaciones de la calle Narváez también presentan un avanzado detrimento, exceptuando las utilizadas por la Escuela Provincial de Música y la de Artes Plásticas. Dos casos resultan los más preocupantes, la Clínica Tamargo y la Casa de Juan Bautista Coffigny, antes ocupadas por la Dirección de Educación y la Organización Básica Eléctrica, respectivamente. Al ser desocupados, ambos inmuebles quedaron a merced del saqueo y se perderán de no actuarse con prontitud.

La zona enfrenta, además, malas condiciones higiénico sanitarias, proliferación de plantas parásitas, deterioro de la red vial y el malecón, así como déficit de áreas verdes.

ALTERNATIVAS PARA EL RESCATE

Desde la década del 70, se concibieron diversas ideas para revitalizar las riberas del río, sin embargo ninguna ha llegado a materializarse. Entre ellas se encuentra el proyecto Un Paseo entre puentes de la EMPAI, realizado por Mayra de Zayas Quiles y Andro Martell García. Este concibe la creación en la margen sur de un gran parque urbano con áreas deportivas, cafeterías, restaurantes, galerías, espacios de concentración para actividades culturales y políticas, la plaza del mercado agropecuario y parqueos.

Otra de las iniciativas la constituye la Propuesta de la Dirección Provincial de Planificación Física Matanzas para la calle Narváez, del proyectista José Rojo Campoamor y equipo, que propone la rehabilitación de toda la margen norte mediante la utilización de los sótanos como locales para uso cultural y de servicios, la construcción de un paso peatonal y de un punto de buceo y pesca. Prevé, de igual forma, la rehabilitación del embarcadero de lanchas y de los almacenes de la margen opuesta, así como la reforestación y el dragado del río.

“En la zona puede desarrollarse un paseo cultural fluvial dentro del centro histórico, con un papel protagónico en el desarrollo local. Permite estudiar y abrir inversiones a corto, mediano y largo plazo que conlleven su valorización e inclusión en el sistema turístico regional y nacional”, expresa Recondo Pérez.

Potenciar la actividad cuentapropista en el lugar, mediante la aprobación de emprendimientos que incidan en el mejoramiento del entorno, es otra de las vías para que el San Juan se convierta en espacio de sana recreación y de encuentro en la vida social del yumurino. Junto a esas aguas, el patrimonio espera ser rescatado y refuncionalizado, mediante acciones económicamente racionales y en favor del medio ambiente.

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