Dos que se unen

Foto 2 Ya se sabía que, dentro de la actualización del modelo económico cubano, la unificación de las dos monedas circulantes en el país debía llegar. No obstante, la nota oficial que anunció su comienzo despertó inquietudes en muchos cubanos. Era de esperarse, pues se relaciona con una de las mayores preocupaciones de los trabajadores del país: el salario y los precios.

Para ganar claridad sobre el tema, Girón conversó con Lázaro Rodríguez Forte, presidente en el territorio de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba. Para él, la introducción de la dualidad monetaria a inicios de la década del 90 resultó una decisión difícil y costosa para la dirección de la Revolución, sin embargo no había otra alternativa.

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“Con el derrumbe del Campo Socialista se produjo un descenso importante del Producto Interno Bruto cubano. El comercio, hasta el momento seguro y estable, se redujo en cerca de un 80 por ciento y se cayó en un intercambio desigual con el resto de las economías, por tanto se tuvo que despenalizar el dólar”.

Al interrogarlo sobre los beneficios que la medida aparejó afirma: “Incitó el crecimiento económico ya que el capital extranjero comenzó a entrar a Cuba, se facilitaron las inversiones y no se establecieron gravámenes sobre las remesas. Eso posibilitó salir del estancamiento. En 1994 se crea el peso cubano convertible (CUC), utilizado en el desarrollo del sistema empresarial y en el intercambio con asociaciones económicas internacionales.

“No obstante, introdujo ciertas desigualdades porque en las tiendas recaudadoras de divisas se pusieron precios altos; el impuesto sobre las ventas en CUC resultó excesivo, todavía hoy se encuentra distorsionado, se habla de un 240 % y a veces está por encima.

“Al cubano que no recibe estimulación, ni remesa, le es muy difícil completar la canasta alimenticia haciendo un cambio de moneda; pero esa ganancia – aclara – nutre los fondos sociales de consumo, es decir, va al presupuesto para luego destinarse a servicios básicos como salud y educación”.

Explica además, que dicha determinación respondió a una coyuntura específica, pero al extenderse en el tiempo ocasionó distorsiones significativas en todas las esferas de la economía nacional. “Se creó una segmentación de los mercados internos. Además, repercutió en la dificultad para medir los hechos económicos en dos monedas vinculadas entre sí por una tasa de cambio (1) que sobrevalua el peso cubano frente al dólar, es decir, un peso igual a un dólar o un CUC. Esta equivalencia tiende a estimular las importaciones y desestimular las exportaciones. También se desfigura la verdadera situación de las empresas en los balances contables”.

Con respecto a la unificación monetaria refiere que la considera la parte más compleja de la actualización del modelo económico cubano, no obstante, son muchas las ventajas: “el Estado va a poder tomar decisiones más acertadas con su sistema de planificación central, pues habrá una tasa de cambio con convertibilidad internacional y una ficha de costo certera. Va a mejorar la gestión económica, se trabajará mejor la contabilidad y los economistas podrán aportar a los directivos para tomar decisiones. Considero que en el sector jurídico demorará entre uno y tres años, y en el de las personas naturales de dos a tres”.

Al preguntarle sobre cómo influirá en la “economía de bolsillo”, expresó: “A corto plazo no tiene una incidencia importante en la población. Para que la tasa de cambio baje de 20 pesos hay que tener más competencia en el país, más trabajadores por cuenta propia, inversión extranjera, producción y productividad.

“Se precisa mayor calidad en lo que se hace, transformar la economía y  eliminar sus problemas estructurales, así como orden, disciplina, empresarios preparados y una mejor concepción del plan. No obstante, sí debe detener el aumento de los precios y con una tasa de cambio fija el salario real será mayor”

El proceso debe contribuir a mayor eficiencia y eficacia y a que los trabajadores sepan el valor que realmente crean. El fin es contar con una moneda nuestra, valorizada con respecto a las extranjeras y que sea factor de estímulo.

No funcionará como varita mágica de la noche a la mañana pues como sentencia Rodríguez Forte: “Tenemos que buscar una economía con salud, que pueda mantener las conquistas sociales, e incluso mejorarlas. No se avanza en la implementación de los Lineamientos con la doble moneda.”

(1) La tasa de cambio de un país consiste en  el valor de cada moneda nacional comparada con una moneda internacional.

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