Tierras de fuego, ¿encendido o apagado?

Tierras de fuego
El espacio ha ganado seguidores y detractores por igual.

Cuando a pocas semanas de comenzar la telenovela Tierras de fuego escribí un post sobre ella, no pensé que me fueran a hacer mucho caso. Pero, contrario a lo que esperaba, muchos decidieron opinar tanto a favor como en contra.

Ahora, cuando ya el final se perfila, se impone volver sobre el tema; parece que el espacio ha ganado seguidores y detractores por igual.

El transcurrir de los capítulos me ha llevado a reflexionar sobre algunos elementos y a cambiar de parecer; en cuanto a otros sigo pensando igual. No creo que la novela haya sido un fracaso total que evidencia la decadencia de la televisión cubana como afirman algunos; aunque la televisión cubana tiene muchísimo que mejorar.

Sí considero que determinados aspectos dejan que desear, empezando por el vestuario y la ambientación. Isabel trabaja el campo con una ropa con la que yo tranquilamente podría hacer periodismo en la ciudad. Los guajiros van al surco con pulóveres  de marca y relojes casi nuevos (Manuel es el único que convence en ese aspecto). Ninguno de ellos se suda a pesar del intenso Sol que se aprecia, y el atuendo de camisas con camisetas debajo, tan “pepillo”, induce a sospecha.

¡Qué decir de las casas! No caeré tampoco en la ingenuidad de pensar que en el campo todas están malas; tal como sucede en la ciudad las hay de todos tipos y sobran en Cuba los campesinos con mansiones y gran poder adquisitivo, dicho sea de paso muy bien ganado. Pero podría haberse buscado más equilibrio, ya que dos fincas que se suponen rivalizan en cuanto a productividad exhiben condiciones muy desiguales.

Las tierras y las vacas de la novela me producen desazón. En esos surcos pálidos, sin gota de humedad, a los que la guataca ni porque va a salir en televisión le puede entrar, dudo mucho que pueda crecer algo. Las reses más flacas que he visto en mi vida son las de la vaquería de Manuel, cuando se recuesta a ellas con su estatura imponente realmente temo por la integridad física, de las vacas claro está. No sé ni para que el clan de Falluco, Julio y Ernesto se molesta tanto en conspirar para matarlas, si de ahí no va a sacar ni un bistec decente.

Algunos conflictos como el enamoramiento de Diana y el carpintero,  el desenlace de los misterios de Mérida o el emparejamiento de Pitirre y Yanet precisaban de mayor detenimiento, para no dejarnos la sensación de que el guionista estaba apurado por “salir de eso”. El personaje de Vivian, una de las “malas de la película”, podría haberse explotado más, sin caer en posturas trilladas y reflejando las actitudes desesperadas en que caen muchas mujeres cubanas en su situación, sin ser precisamente malas personas.

Ya con el chantaje de las foticos sí se les fue la mano, se les metió en el cuerpo a los realizadores el espíritu del culebrón mexicano. Sortear esos clichés constituye el mayor reto para quienes deciden cultivar el género.

Los avances, si bien agradecidos, se pasaron. Decepcionan la voz grave del locutor, con un tono forzado, junto al diseño también exagerado, repleto de llamas, y luego  la exhibición de solo dos tristes escenas. ¿Por qué no adoptamos las tendencias universales, y ponemos al final de cada entrega los avances del capítulo próximo?

Ahora lo bueno, tengo que decirlo para ser completamente sincera y hacerle justicia a mi mamá que casi llora con la crítica de Joel del Río. Hay que reconocer que hace tiempo no se pasaba en ese horario una novela que fuera realmente novela. Por solo mencionar dos: Añorado encuentro y Santa María del porvenir, desfilaron de verdad sin penas ni glorias. También aparecieron allí audiovisuales con más tipo de serie juvenil que otra cosa.

Tierras de fuego ha gustado a muchos, primeramente por salir de una Habana que, por muy vista, ya nos ahoga; por poner en su centro a los hombres y mujeres de campo – a lo mejor un poco estereotipados –, en sus espacios de desenvolvimiento; por respetar los presupuestos del género en cuanto a reflejar amores, desamores, traiciones, amistad, envidia…, y todo ello sin apartarse en demasía el realismo que los cubanos no exigimos a los productos extranjeros pero sí a los nuestros.

Me gustan las actuaciones. Lo que se ve mal no se debe a ineptitud de los intérpretes sino a errada concepción de la historia, como los cantíos de Mérida, las rabietas infantiles de Cándido y el estrés laboral de Isabel.

En fin, mucho puede decirse. Aún no llega el final, ya veremos cómo culmina todo en Palmarito, a lo mejor con una fiesta en el Círculo, el centro más exitoso de toda Cuba, a juzgar por las ventas y la afluencia de público. ¿Ustedes qué creen?

 

Anuncios

Un comentario en “Tierras de fuego, ¿encendido o apagado?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s