CELAC: para cerrar las venas que nos sangran

Por mucho que lo deseen los poderes imperiales ya no pueden callarnos con un chasquido de dedos, ni hacernos creer que nuestra pobreza es un problema de tradición cultural y no la consecuencia directa de siglos de expoliación indiscriminada para asegurar el nivel de vida norteamericano y europeo.
Por mucho que lo deseen los poderes imperiales ya no pueden callarnos con un chasquido de dedos, ni hacernos creer que nuestra pobreza es un problema de tradición cultural y no la consecuencia directa de siglos de expoliación indiscriminada para asegurar el nivel de vida norteamericano y europeo.

Orgullo de ser latinoamericana, de que en mi sangre se entrecrucen el aborigen, el africano, el europeo y hasta el asiático. Orgullo de tanto dolor sentido, de tanta explotación jamás servilmente aceptada, de Túpac Amaru, de Bolívar, de Martí, del Che, de Chávez, de Fidel.

Ese sentimiento se hace más fuerte al ver la dignidad de nuestros pueblos tomar cuerpo, sin discursos plagados de intereses extranjeros, con la verdad dicha a toda voz y llamando a las cosas por su nombre. Cómo no emocionarse al escuchar a presidentes comprometidos con sus naciones y el sueño del continente y no con poderes financieros.

Todo ello se ha hecho realidad en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Quien sienta a la América como su patria grande no puede menos que regocijarse con la virilidad de Rafael Correa denunciando a Chevron y citando el concepto de revolución de Fidel.

Por mucho que lo deseen los poderes imperiales ya no pueden callarnos con un chasquido de dedos, ni hacernos creer que nuestra pobreza es un problema de tradición cultural y no la consecuencia directa de siglos de expoliación indiscriminada para asegurar el nivel de vida norteamericano y europeo.

¡Tantos hombres geniales que ya no están soñaron con un encuentro como este!; donde sobre la mesa de discusión estuviesen las venas abiertas de América Latina, donde hablar de educación, salud y respeto para los humildes no fuese utopía y la integración se hiciese realidad.

Chávez fue uno de ellos, esta historia también lleva su nombre, dirigente preclaro, entendió desde muy pronto en su carrera política que solo la unidad de los estados latinoamericanos podría hacerle frente al subdesarrollo, a las economías deformadas, al poder voraz de las transnacionales.

Su muerte dejó un vacío inconmensurable, fue él quien, con su carisma e inteligencia, acercó a naciones al parecer diversas y hasta en conflicto. Pero con su deceso no desapareció ese espíritu sino, ¿cómo explicar tanta fraternidad vivida en La Habana por estos días?

Y es que nadie podía imaginarse hace unos años que se reunirían en Cuba tantos presidentes y hasta el secretario de las Naciones Unidas, para discutir al mismo nivel, sin prepotencias o coacciones; porque como dijera Cristina Fernández, la clave de la integración se haya en que nadie se considere superior, que todos se vean como iguales.

Cuando el resto del mundo se agita por conflictos armados, protestas civiles, amenazas de guerra, los mandatarios asistentes al encuentro se proponen instituir al continente como zona de paz. Problemas tenemos muchísimos, pero lo más significativo resulta la voluntad de enfrentarlos desde adentro, sin injerencias, sin terapias de choque, sin golpes de estado.

Las tendencias progresistas se abren camino y se consolidan. Incluso los estados de corte más moderado entienden la importancia de reconocer las raíces propias y de potenciar el apoyo mutuo como alternativa eficaz para el desarrollo. Aún nuestras heridas permanecen abiertas, pero ya no nos desangramos. La CELAC constituye un buen camino para cerrarlas.

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3 comentarios en “CELAC: para cerrar las venas que nos sangran

  1. Buena nota sobre la II Cumbre de la CELAC comparto tu comentario de “los poderes imperiales ya no pueden callarnos con un chasquido de dedos”.

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  2. Tremendo mareo!. Que bueno!. Es lo mejor que he leído en inspiración poética en los últimos tiempos. Al menos se puede comprobar que no toda la propaganda de medio siglo se ha perdido en las letrinas de la historia…(para recorder una afirmación cuasi célebre). Mi consejo, que nadie ha pedido: Siga así y guarde esos comentarios de hoy. Vuélva a leerlos de aquí a medio siglo. Mientras tanto Limpie su lupa y ajuste el catalejo!

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