Donde la veneración toma cuerpo

“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, y la vista más amplia y serena”.Ingmar Bergman

El envejecimiento gradual y sostenido de la población cubana constituye una realidad. Las casas de abuelos devienen centros esenciales para asegurarles calidad de vida, así como tranquilidad a los familiares que deben cumplir con el horario laboral
El envejecimiento gradual y sostenido de la población cubana constituye una realidad. Las casas de abuelos devienen centros esenciales para asegurarles calidad de vida, así como tranquilidad a los familiares que deben cumplir con el horario laboral

“Estoy con personas de mi generación y por eso me entretengo mucho, tenemos intereses parecidos y existe un gran nivel de comprensión. Llego tempranito y me voy lo más tarde posible. No soporto los domingos, quisiera que esto funcionara todos los días”, así opina el arquitecto retirado Julio Rivero Hernández de 72 años, quien por cuatro años asiste a una casa de abuelos.

Como él muchas otras personas llegan a una etapa de la vida complicada, pero que no debe ser sinónimo de tristeza y enfermedad. La población mundial envejece a un ritmo acelerado por diversos factores, entre ellos el aumento de la esperanza de vida y la disminución de las tasas de natalidad. Se impone repensar las formas en que se atiende a dicho grupo etario.

El fenómeno constituye un reto para las sociedades actuales, pues no solo disminuye el número de hombres y mujeres en edad laboral, sino que también deben crearse las condiciones para asegurar a los ancianos sostén emocional y de salud.

UNA CUBA QUE ENVEJECE

Resulta cada vez más frecuente en Cuba que algún trabajador deba ausentarse para cuidar de sus abuelos, padres o suegros. En el país 2 millones 41 mil 392 cubanos poseen 60 años y más, lo cual representa el 18, 3 por ciento de la población. Además, existen mil 62 cubanos en ese segmento poblacional por cada mil entre cero y catorce años. Matanzas no difiere mucho de los indicadores nacionales con 130 mil 363 adultos mayores (18,8%) y el tercer municipio más envejecido de la nación: Unión de Reyes. Asimismo, las edades medias y medianas ascendieron a 38,8 y 39,5 años respectivamente.

Para enfrentar esa tendencia demográfica la política social del país comprende el estudio e implementación de estrategias en todos los sectores. Expresión de ello fue la aprobación en el 2013, por el Consejo de Ministros, de un grupo de medidas para mejorar las casas de abuelos y los hogares de ancianos. Ellas incluyen la creación de nuevas capacidades en esos centros hasta el 2015.

UNA CASA, UNA FAMILIA

En Matanzas viven mil 150 yumurinos con 60 años y más por cada mil entre cero y catorce.
En Matanzas viven mil 150 yumurinos con 60 años y más por cada mil entre cero y catorce.

“Cantamos, bailamos, hacemos ejercicios, vamos al museo. Tan solo por el trato esmerado que nos dan aquí nos sentimos muy bien. Si tenemos un malestar enseguida corren con nosotros. Yo vivo solo y son muy malos los días en que no puedo venir”, cuenta Teodosio Rodríguez Rogel, de 87 años.

Hace 16 años que asiste a la casa de abuelos Antonio Dicirt, sita en la calle Río de la ciudad de Matanzas. Fundada el 26 de diciembre de 1988, constituyó la primera de su tipo en el municipio cabecera. Con 50 plazas aprobadas, concurren allí en la actualidad 23 mujeres y 24 hombres, de lunes a viernes entre las 7: 30 a.m. y las 5: 00 p.m. y los sábados hasta el mediodía.

Con solo seis trabajadores la casa de abuelos Antonio Dicirt, de Matanzas, brinda una atención integral a cerca de 50 personas.
Con solo seis trabajadores la casa de abuelos Antonio Dicirt, de Matanzas, brinda una atención integral a cerca de 50 personas.

“Aquí recibimos a los abuelos que pertenecen al policlínico José Luis Dubrocq, pero también tenemos a 10 de Versalles, porque en esa zona aún no cuentan con una casa”, refiere Karelia Cornelio Perdomo, licenciada en Rehabilitación Social y Terapia Ocupacional y quien funge como trabajadora social de la institución.

“Nuestro objetivo consiste en lograr la rehabilitación integral biopsicosocial del adulto mayor; son ancianos fuertes pero carentes de cuidado o cuyos parientes deben trabajar por el día.

“Para ser admitidos aquí primero ellos o sus familiares se dirigen a la trabajadora social de su policlínico y ella los remite a un equipo conformado por un geriatra, un psiquiatra y un psicólogo, quienes los someten a un chequeo y deciden su incorporación. Si hay plazas comienzan enseguida, sino quedan en una lista de espera. Con posterioridad pasan un periodo de prueba de un mes para conocer si les gusta”, explica.

Con edades que oscilan entre los 75 y los 85 años, participan de actividades culturales y deportivas, excursiones, ven televisión, juegan dominó, tejen y practican Tai Chi.

“A veces nos sentamos a hacer historias, a que compartan sus recuerdos, enseñen fotos de su juventud. Nos proponemos evitar el deterioro  mental y la aparición de males como el Alzheimer”, agrega Karelia.

Los cuidados brindados incluyen el desayuno, almuerzo, merienda y comida, así como las consultas de especialistas en podología, estomatología e higiene mental. Quienes presentan padecimientos como hipertensión o dibetes tienen su dieta específica. La cuota a pagar es de 25 pesos mensuales.

“Aquí encontré la familia que no tuve cuando joven porque fui abandonada por mis padres. Todo el mundo me quiere. Yo vivo de este lugar porque cobro 200 pesos y tengo que pagar un refrigerador. La alimentación es muy buena”, confiesa Andrea Pérez González, asistente al centro desde el 2001.

“También hacemos reuniones trimestrales con las familias, hay algunas más preocupadas que otras pero tratamos de mantener siempre la comunicación aunque sea por vía telefónica. Hace poco tuvimos una reparación parcial que resolvió varias dificultades, ahora solo nos frena la falta de un transporte para poder llevarlos a más lugares”, explica Karelia.

Arribar a la tercera edad no puede ser visto como una fatalidad, que conlleva enajenación y olvido. Una sociedad próspera y sostenible posee el deber de venerar a sus mayores y crear las estructuras precisas para que se sientan felices y retribuidos por lo que aportaron al país.

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3 comentarios en “Donde la veneración toma cuerpo

  1. Leo esto de Gonzalez… y me recuerda las alabanzas de Fidel al comercio con la

    desgraciada URSS, El comandante hablaba de precios resbalantes:

    ….nuestro comercio actual con Venezuela ronda el 40% del total de nuestro comercio(ver Conferencia del Master en Ciencias Juan Triana Cordovi), comercio en condiciones muy ventajosas para Cuba,

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