Feria del libro: de luces y sombras

Feria del Libro en Matanzas
Feria del Libro en Matanzas

La feria del libro constituye un evento cultural esperado por los matanceros, no solo por la posibilidad  de adquirir libros, sino además porque rompe la natural monotonía de las calles yumurinas. Esta edición, que abarcó desde el miércoles hasta el domingo último, atrajo a un número considerable de personas; aunque se pretendió que tuviese un carácter diferente, de integración de las artes, dejó varias insatisfacciones.

La promoción, talón de Aquiles de casi todos los sucesos culturales de la provincia, tampoco resultó óptima en este caso. Los programas comenzaron a distribuirse el mismo día en que inició la fiesta literaria, cuando hubiese sido ideal hacerlo días antes en sitios de concentración popular para que los asistentes conociesen con tiempo sus opciones y se decidiesen por una u otra.

La notable diversidad de sedes y actividades, elemento sin dudas positivo, contribuyó, no obstante, a la disgregación del público. Debería contemplarse la posibilidad de acercar los espacios de presentación de volúmenes e intercambio con los autores a la propia calle de Medio, tal como hizo el Centro de Promoción Literaria José Jacinto Milanés con El peregrino.

Si se conoce que la feria posee entre sus objetivos fundamentales potenciar el hábito de lectura y difundir los más genuinos valores de la cultura cubana, entonces es evidente que el parque inflable, colocado justo a la entrada del recinto ferial, estaba fuera de lugar. Aunque resulte muy divertido para los más pequeños, se impone la interrogante: ¿cuántos se perdieron lo que sucedía al interior del Pabellón infantil (Casa del Danzón) para saltar,  a veces hasta con uniforme escolar, en esos aparatos? A ello se unió el ruido insoportable, causado no solo por la algarabía de padres y niños sino también por las máquinas de llenado y la dificultad para transitar por el lugar, sobre todo en días de mucha asistencia como el sábado.

De igual forma, se añoró una mejor distribución de los quioscos a lo largo de la arteria seleccionada, así como una diferenciación más exacta del tipo de literatura que se ofertaba en cada uno de ellos. También pudieron colocarse carteles en los cuales se especificara la ubicación de las sedes principales para garantizar así mayor afluencia de espectadores y que no quedase en el anonimato buena parte de las actividades colaterales planificadas.

Las variadas opciones para los niños, la imbricación con manifestaciones como el teatro, la música y la plástica así como la visualidad atrayente se encuentran entre los elementos a destacar de la presente edición, sin embargo, queda por hacer para convertir al convite del libro en un espacio integral y de plena satisfacción para sus destinatarios.

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Un comentario en “Feria del libro: de luces y sombras

  1. aca hace tiempo se perdio el habito de la lectura ,con tantos video juegos ,tantas peliculas,tantas diversiones ,el internet ,facebook ,tantas paginas de chat ,que la lectura esta en un ultimo plano .

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