¡Ay, mi madre: el auditor!

Caricatura de OrlanditoCierta mala fama los persigue. Gente peligrosa dicen algunos, amantes de los problemas, afirman otros y así las miradas de desconfianza se siembran al paso de los auditores. Cuestionamientos alejados de la realidad; son ellos encargados de evitar el descontrol y poner al desnudo la incorrecta administración del patrimonio público.
“La tarea es difícil. Sin embargo, sabemos que cumplimos nuestra misión para bien de la sociedad cubana, aunque implique riesgos. Las personas que están acá tienen un altísimo compromiso con la Revolución”, confiesa Carmen Elsa Alfonso Oceguera, contralora jefa en Matanzas.

Este primero de agosto la Contraloría General de la República arribó a su quinto aniversario. Su alcance y trascendencia no son totalmente conocidos por los ciudadanos, pero su labor resulta esencial para construir un país mejor y más ordenado. Asimismo, se inserta dentro del proceso de institucionalización del país y el fomento de la gestión gubernamental.
Establecida en el 2009, al amparo de la Ley 107, la entidad posee la atribución constitucional de ejercer la más alta fiscalización sobre los órganos del Estado y del gobierno. Propone la política integral en materia de preservación de las finanzas públicas y el control económico administrativo, así como dirige, realiza y comprueba su cumplimiento. De igual forma, previene y lucha contra la corrupción.
Le compete además, velar por la escrupulosa ejecución del presupuesto y el respeto a la legalidad. Examina la conducta de los cuadros, dirigentes y funcionarios de los organismos y atiende las preocupaciones de la población acerca de manifestaciones de ilegalidad.
En el territorio matancero la contraloría provincial cumple dichas funciones. Explica Alfonso Oceguera que analizan cómo se consolidan las medidas aprobadas por el país y su correspondencia con las expectativas creadas. “A partir de las acciones de control elaboramos informes para establecer cómo los organismos cumplen sus tareas. Aún debemos lograr que estos ejercicios se vean como una oportunidad. Siempre hay resistencia cuando se anuncian, ello nos exige que expliquemos más las ventajas; determinamos las debilidades en un lugar porque buscamos el cambio y que funcione mejor.
“En la auditoría se percibe que todo se encuentra trazado, las normativas y las regulaciones están, pero falta que los cuadros, dirigentes y trabajadores logren un sistema armónico para avanzar y garantizar que su entidad efectúe las labores para las que se creó.
“Dictaminamos dónde están las fisuras de lo establecido por el Estado. A veces se tiene la percepción de que el auditor llega a crear una dificultad. Él no las trae, las detecta y a partir de eso la organización queda encargada de resolverlas. Cuando trabajamos no solo lo hacemos nosotros, actuamos con un grupo de organismos que rectorean políticas y eso nos brinda tranquilidad, pues no es solo nuestra mirada, se logra un enfoque integrador que contribuye al avance.”
La Contraloría también trata las preocupaciones de la ciudadanía. “La mayoría de los asuntos se relacionan con la falta de atención. Las personas llegan a los lugares y no los escuchan, el jefe no puede atenderlos. En esos casos existe violación del derecho constitucional, hay muchos directivos sin claridad acerca de que están ahí por voluntad del pueblo, que es ese ciudadano. Tienen que establecer un día en su plan de trabajo para la población. Nosotros damos respuestas no soluciones, porque no tenemos recursos, canalizamos el tema y exigimos por el cumplimiento.
Aunque declara que han sido cinco buenos años, razona que debe insistirse en la capacitación del personal tanto de la entidad como de aquellos lugares que son controlados. “No se puede dar una buena evaluación y que no se corresponda con la realidad. Cuando cerramos un informe hacemos recomendaciones, hemos visto que se siguen, lo que nos dice que hemos ganado en profesionalidad y a la vez nos compromete. Deben estudiarse más las normativas, estar actualizados y siempre ser fieles a lo legislado”.
La institución se enfrenta con dificultades en el completamiento y retención del personal. De una plantilla de 68 trabajadores, se hallan cubiertas 52, y este es uno de los mejores momentos. “La competencia del mercado laboral en el territorio es fuerte y los profesionales van a otros lugares con menos exigencia de trabajo, rigor y riesgo y donde cubren un grupo mayor de necesidades. No tenemos un sistema de estimulación montado y presentamos deterioro en el equipamiento.”
Aunque no existe total satisfacción al respecto afirma que en la provincia se ha elevado la cultura del control. “Contamos con más de 500 entidades en la provincia, no puede ser solo nuestra la tarea, esta Revolución es de todos. Una debilidad hoy, radica en que encontramos gente que no quiere hacer lo que le toca en su pedacito. El control interno no puede ser un eslogan, sino una actitud ante el trabajo, entonces habrá resultados.”

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