Un banco para la familia

Desde que en 1960 se nacionalizó la banca en Cuba, los recursos financieros se encuentran en función del país; el BPA, como parte integrante del sistema bancario nacional, posee como misión primera brindar servicios a las personas naturales

_DSC1019Con el objetivo de enfrentar las agresiones económicas externas y asegurar la soberanía de la nación, el 13 de octubre de 1960 el gobierno revolucionario dictó la Ley de Nacionalización de la Banca. De tal forma, se declaró pública esa función y pasaron a ser propiedad estatal cinco instituciones crediticias y 44 bancos privados, de ellos seis extranjeros. Como continuador único se declaró al Banco Nacional de Cuba, cuya presidencia la ocupaba entonces Ernesto Che Guevara.

Por la significación de la medida dentro de la institucionalización de la Revolución Cubana y para la economía nacional, dicha fecha se escogió como día del trabajador bancario.

En el escenario cubano actual, los establecimientos financieros juegan un papel esencial para impulsar y respaldar el desarrollo económico. En Matanzas, representan al sistema bancario nacional el Banco de Crédito y Comercio, el Banco Financiero Internacional, CADECA, FINATUR, y el Banco Popular de Ahorro (BPA). Este último se dirige a solventar necesidades de las personas naturales.

DE AVANCES E INSATISFACCIONES

Bajo el precepto Un banco para la familia cubana, el BPA en la provincia posee 28 cajas de ahorro, 22 sucursales y nueve cajeros automáticos. Se ocupa, entre otras tareas, de otorgar créditos, gestionar cuentas de ahorro en moneda nacional o divisas y transferencias que llegan al país, así como asistir a colaboradores en el exterior y a sus beneficiarios.

Según Eduardo Cué Martínez, su director en el territorio, uno de los mayores retos de la entidad radica en captar al segmento de los trabajadores por cuenta propia, “recaudamos más de diez millones de pesos por concepto de pago de impuestos de la Oficina Nacional de Administración Tributaria, pero brindamos servicios como la apertura de cuentas corrientes que les facilitan sus negocios y el otorgamiento de financiamiento tanto para capital de trabajo como inversiones. También debemos interactuar más con las cooperativas no agropecuarias.”

La institución enfrenta el desafío de aumentar la calidad de sus prestaciones, para lo cual insisten en disminuir el tiempo de espera de la población y evitar las aglomeraciones. “Con ese fin hemos implementado en 11 sucursales el horario extendido, es decir, 12 horas de funcionamiento de lunes a sábado. Se aplica en los municipios Matanzas, Cárdenas, Colón, Jovellanos y Jagüey Grande. De igual forma, se abrió un centro de negocios y se colocaron dos nuevos cajeros automáticos. También se realiza el pago a jubilados de forma escalonada, atendemos al 67 por ciento de ese sector en el territorio; les proporcionamos la posibilidad de acogerse a la tarjeta magnética, pero aún es una de nuestras ofertas más subutilizadas”, refiere Belkis Plasencia Cruz, subdirectora comercial.

Ambos directivos coinciden en que para una atención cualitativamente superior se precisa igualmente, profundizar en la capacitación del trabajador bancario, asegurarle condiciones adecuadas para laborar y dar mantenimiento a las instalaciones, pues las jornadas son muy fuertes.

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