Afiliarse o no afiliarse, esa no es la cuestión

foto de paladarQuien visita por vez primera la Ciénaga de Zapata y solo cuenta con referencias aisladas sobre su realidad, se asombra ante el número de iniciativas no estatales que allí existen. La gran extensión del territorio, las riquezas de la flora y la fauna a preservar, la afluencia de turismo extranjero y las instalaciones estatales dirigidas a ese último sector, son solo algunos de los elementos que complejizan en el lugar la labor del trabajador por cuenta propia (TCP) y demuestran la necesidad de contar con una organización que los aúne, represente y eduque en el cumplimiento de las normativas vigentes.

No obstante, afiliarse o no al sindicato no constituye el problema fundamental en la Ciénaga, donde la casi totalidad lo acogió con entusiasmo en sus inicios. Explica Liber Gómez Leyva, secretario municipal de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) que los 230 TCP de la Ciénaga se encuentran sindicalizados, el grueso de ellos arrendatarios de viviendas, divididos en dos comités, uno en Playa Larga y otro en Girón, y titulares de paladares, con un comité en Pálpite.

“El proceso fue rápido, los visitamos y les explicamos en qué consistía nuestro trabajo. Hubo algunos que se acercaron ellos mismos a plantear que querían incorporarse; otros, sobretodo los jóvenes que no habían tenido antes vínculo laboral, presentaban dudas sobre el objetivo del sindicato, pero se sumaron cuando comprendieron.

“Nos reunimos cada tres meses con sus representantes para conocer sus inquietudes. Las problemáticas se llevan al grupo de trabajo por cuenta propia, donde interviene el Gobierno, la Dirección de Trabajo, Comunales y otros. Las preocupaciones fundamentales se relacionan con la falta de un mercado minorista. Uno de los elementos que se resolvió por esta vía, con Planificación Física, fue la colocación de carteles por los arrendatarios. El próximo paso, a partir de este mes, es hacer secciones sindicales para agruparlos, para que puedan tener más representantes, reunirse todos los meses y aumente nuestro intercambio con ellos”.

BRECHAS EN EL PROCESO

No obstante el buen inicio, el funcionamiento de los comités sindicales de los TCP ha mermado, lo cual se traduce en expectativas insatisfechas. Ernesto Delgado Chirino, representante de los arrendadores de la zona de Caletón refiere que: “al principio solo uno no quiso sindicalizarse, éramos 40 y todos aceptamos, nos dijeron incluso que tendríamos derecho a los cursos de superación que daba el Turismo, pero eso quedó en palabras. Había reuniones donde participaban la CTC, Inmigración, Carné de Identidad, Vivienda; eran cada tres o seis meses, sin embargo, se fueron espaciando. Lo que deseábamos era tener un espacio para dejarnos oír”.

Ernesto aduce que se perdió el impulso: “actualmente no tengo tiempo para atender a los afiliados. Un inspector de vivienda me ayudaba a llevar el control para saber quién entraba nuevo, cobrar la cotización, pero él dejó de trabajar en eso. También como las últimas leyes han sido para favorecer no tenemos de qué quejarnos”. No obstante, comprende la importancia del sindicato, “uno lo ve como un lugar para tramitar sus inquietudes, una organización que defiende al que trabaja”.

Más inconforme con la actuación de la organización sindical se muestra Nancy Bonachea López, titular de una paladar en Pálpite, y representante del comité allí: “Al principio se nos apoyó muchísimo, había 16 afiliados y un funcionario nos visitaba y defendía en todos los lugares, pero después se fue y no se hizo más nada. Tenemos inconformidades con la Oficina de Administración Tributaria y con las regulaciones para los anunciantes en el municipio y nadie nos escucha; por eso no pagué más la cotización. Hace un tiempo vinieron unas muchachas a hablarnos para que nos incorporáramos al Sindicato del Turismo, pero yo no acepté ni lo voy a hacer hasta que vea su respaldo a otros TCP”.

En la misma situación se encuentra Yuleidis Otaño Machado, también titular de una paladar en la zona: “al principio nos daban reuniones, nos atendían, todo perfecto. Ahora estamos muy descontentos porque más nunca ha venido nadie, no tenemos apoyo. Venían para cobrarnos la cotización y yo no pago más nada porque no le veo objetivo”.

Ninguna organización funciona desde arriba y es indudable la necesidad de mayor autogestión de los TCP para lograr la cohesión y el respaldo a sus representantes. En opinión de Ernesto se necesita “planear más actividades, buscar una persona capaz de aglutinar. No hay una respuesta de los que pertenecemos al sindicato, debemos hacer más por la comunidad”. En ese sentido le toca trabajar más a la CTC en la Ciénaga a la hora de capacitar a un nuevo sector como es el no estatal, brindarles herramientas para aglutinarse y dar causa a sus preocupaciones. Solo así se evitará que pertenecer al sindicato quede reducido al acto formal de aceptar el ingreso. La cuestión no es afiliarse, la cuestión es que funcione.

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