El derecho de Isabel

Derechode la niñez en CubaAmo a Isabel desde que era solo una posibilidad. Desde aquellos días en que no me sabía su nombre, su sexo, ni siquiera si la conocería algún día.

Atesoraba el sueño de ver crecer la panza de mi hermana, de que se cumpliera su deseo y el de su esposo: tener un bebé que completara la felicidad que construían hacía varios años. Pero no podían, mes tras mes desde que decidieran intentarlo, veían deshechos sus anhelos.

Comenzó entonces un periplo intenso por instituciones médicas; las consultas de infertilidad estaban marcadas por los altibajos de la esperanza. Fueron años de numerosos tratamientos, ultrasonidos, terapias experimentales; no había causa aparente, hubo hasta quien insinúo una posible incompatibilidad.

Pero ellos perseveraron, hasta que un médico dio importancia a un detalle que otros no y el sueño, que ya era de la familia toda, fructificó.

No obstante, Isabel es tozuda y seguro dijo que aquello no iba a ser tan fácil. Como a mi mamá durante su último embarazo – del que nací yo – a mi hermana le diagnosticaron diabetes gestacional.

Durante los 9 meses recibió atención diferenciada y, de esos, estuvo ingresada tres, porque el médico quería “vigilarla de cerquita”.

Por fin nació Isabel; nunca había tenido tanto miedo como ese día. Cuando al fin la vi, agradecí a la vida y supe que ese amor era ya para siempre.

Esa noche y el día siguiente la vacunaron, revisaron y pesaron, como lo hacen todavía ahora cuando ya dice ta,ta, come puré y se ríe de mis malos chistes.

Isa es una niña cubana con derechos: le dieron una canastilla barata, modesta y no suficiente, pero que ayudó; recibe carne y leche y todo ese periplo para traerla al mundo no nos costó ni un centavo, ni siquiera esas “jabitas” que médicos de dudosa ética aceptan a cambio de brindar una mejor atención. Todo nos lo brindó la salud cubana gratuita.

Cuba no es perfecta. Tener un bebé no es cosa fácil; pero de lo que estoy segura es de que, para mis futuros hijos, quiero los mismos derechos de Isabel.

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Un comentario en “El derecho de Isabel

  1. Ojalá vieras con tus propios ojos como es un embarazo aquí, y sobre todo cuantos derechos tiene un bebe nacido en Estados Unidos solo por ser americano, no lo creerías. Y felicidades por tu sobrinita, porque de verdad que es una niña hermosa y valió la pena el esfuerzo por traerla al mundo

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