Hay locuras que son poesía

“Las tinieblas del revés jamás apagaron la certidumbre de victoria”. Faustino Pérez

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  1. Abril, 9. 7:30 am

–Muchacho, quítate esos audífonos. Vas a terminar sobre el parabrisas de un carro.

–Yo bajo el volumen, mami, no te preocupes.

En la puerta, Ernesto da un beso distraído a su mamá. Busca en el reproductor una canción para iniciar el día. Mientras la música lo inunda, repasa mentalmente los contenidos para el examen de Historia. Camina junto al muro del preuniversitario y se detiene, por primera vez, frente a la tarja que ha rebasado tantas veces.

Lee: “Juan Ripoll  García. Julio Ruffin Hoyos. José Pérez Vidal. Combatientes heroicos asesinados en la gesta revolucionaria del 9 de abril de 1958. El pueblo eternamente los recuerda”.

Busca en su memoria: matanceros humildes y miembros del Movimiento 26 de julio,  aquel día tenían la misión de protagonizar sabotajes en la zona industrial. De regreso, fueron perseguidos por los esbirros de Batista y alcanzados en esa misma esquina, muy cerca del entonces Instituto de Segunda Enseñanza. Allí los masacraron.

Imagina la sangre corriendo por la acera ante el estupor de los vecinos. Pero, ¿por qué el sacrificio?, ¿no imaginaban el fracaso de aquella jornada?, ¿todo fue una locura? Ernesto busca respuestas y recuerda lo estudiado:

1958

La lucha guerrillera se consolidaba y el clima insurreccional crecía en todo el país.  Aunque los dirigentes del MR–26-7 de la Sierra y el llano coincidían en que la huelga general resultaba imprescindible como último paso para derrocar al régimen, los primeros valoraban que aún no existían las condiciones.

Sin embargo, los combatientes clandestinos creían lo contrario debido al derrocamiento en enero del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez por esa vía; el crecimiento del número de cooperantes con la causa; y el ascenso del clima de repudio y oposición a la tiranía.

Por ello se convocó a la huelga para el 31 de marzo, término que no se cumplió pues faltaban las armas necesarias. Tampoco se logró colaboración estrecha entre el propio Movimiento, el Partido Socialista Popular y el Directorio Revolucionario 13 de marzo, como consecuencia de los prejuicios hacia los comunistas, el sectarismo y las concepciones divergentes en cuanto a la movilización.

La represión se recrudeció; pero el 9 de abril, a lo largo de la Isla, hubo asaltos, voladuras de registros de electricidad, interrupciones del tránsito, descarrilamiento de trenes, ataque a cuarteles, toma de emisoras.

Pese al esfuerzo, la mayoría de las acciones fracasó. Entonces, se desató una carnicería despiadada. El MR-26-7 en las ciudades enfrentó más de 150 bajas y el exilio de alrededor de un centenar de sus militantes. Se demostró la inexistencia de circunstancias adecuadas; la insuficiencia de los métodos conspirativos para convocar a la huelga sin el trabajo previo con las masas, en especial las obreras; y, sobre todo, que sin unidad las posibilidades de éxito eran nulas.

El revés provocó la revisión de las concepciones y luego, gracias a la posición autocrítica de muchos de sus organizadores, la lucha insurreccional alcanzó un plano superior. El 3 de mayo se desarrolló en Mompié, territorio del Primer Frente en la Sierra Maestra, una reunión para analizar el fracaso, donde se estableció la concepción del papel de vanguardia del Ejército Rebelde y del método guerrillero; sin subestimar la función de la lucha de masas ni excluir la huelga general revolucionaria. También decidieron crear una organización obrera unitaria. Aspectos imprescindibles para el posterior triunfo.

  1. Abril, 9. 8:00 am

Ernesto descubre que la Historia se entiende mejor humanizando los hechos. Estos muchachos, muertos en plena juventud, constituyen la esencia del episodio que sentía frío en los libros de texto. Sí, fue cosa de locos; pero una locura como la de Silvio, que ahora reproduce en su móvil: “Hay locuras para la esperanza. Hay locuras también del dolor y hay locuras de allá donde el cuerdo no alcanza… hay locuras que imprimen dulces quemaduras… hay locuras que hicieron el día”. Por ellos todo fue posible.

Ernesto reacciona y empieza a correr, se hace tarde para la prueba. “Ojalá me pregunten sobre el 9 de abril”.

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