Tirry 81: una casa, la historia, Carilda

Más allá de la puerta de Tirry 81 está una mujer que no teme ser. Para ella la poesía constituye destino, vida, forma de sacar de los días -aún de los más tristes- la belleza.
Esta vez Carilda Oliver Labra recibió a los participantes en la sexta reunión nacional de presidentes de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con sede en Matanzas.
Las palabras de la poeta fueron el colofón del encuentro. Un regalo preciado para quienes la saben esencia de la ciudad y de la literatura cubana; y descubrieron que a sus 93 años sigue encarnando el espíritu que un día describiera en su poema Auto de fe:
“…Todos esperan que me mustie como una tonta /que me envilezca la primera arruga; /pero yo amo el tiempo y sus transfiguraciones cósmicas. /Creo en las galaxias y en los virus, /soy un animal tremendo. /Debiera estar cansada de la vida; / solo me canso de morir”.
Pero esta vez no quiso ser la protagonista y le regaló sus recuerdos a la casa, hoy parcialmente remodelada, y desde la que pretende mantener la contribución a la cultura con el proyecto Al sur de mi garganta, dentro del cual se inscriben las tertulias mensuales que protagoniza la autora de Canto a Matanzas.
“No pretendemos que se eternice, sino que sea cobijo del talento. En Tirry 81 se ha hecho historia, no por causa de quienes hoy la habitamos, sino porque aquí tocó Lecuona, dijo versos Pablo Neruda, Rafael Alberti se sentó en la saleta, Wifredo Lam me dio un beso en la puerta, y Alicia Alonso entró con su tropa de bailarines por el zaguán”.
Cuando Carilda conversa, parece que en cualquier momento le nacerá un soneto, y como “a veces el silencio habla más que la voz, pero a la voz del silencio no quiero confiar hoy mis sentimientos”, contó del Fidel estudiante que conoció en la universidad; de Onelio Jorge Cardoso cuando le leía el cuento más reciente en el Valle de Yumurí, o de aquella vez en que Guillén le dio a Neruda un trozo de caña sin pelar para que se lo comiera, y ella trataba –sin resultados- de salvar al chileno de la broma.
1Imposible separar a Tirry 81 de Carilda, ni de la historia. Entre aquellas paredes palpita la fe en el arte y en sus hacedores; en la condición “bella, multiforme, sorprendente” de la existencia; la esperanza resumida en versos como: “Creo en tus partos, tierra. / Por eso juro por el hombre”.

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