A la escuela hay que llegar…

Los alumnos abordan los ómnibus en igualdad de condiciones con el resto de los pasajeros.
Los alumnos abordan los ómnibus en igualdad de condiciones con el resto de los pasajeros.

Quien se sirva cada mañana del transporte público para arribar a su centro de trabajo sabe que abordar un ómnibus y llegar puntual resulta un empeño estresante. Para el profesional, la tardanza supone infringir la disciplina laboral; mas, el estudiante interrumpe la clase del maestro y el aprendizaje de sus compañeros, así como el suyo propio.

Si bien la desaparición de los preuniversitarios internos, junto al surgimiento de mayor número de urbanos, significó un sustancial ahorro de recursos para el país y mayor participación de la familia en la formación del adolescente; la transportación urbana en Matanzas no logra aún cubrir la demanda que creció aparejada a ese proceso.

EN EL IPVCE…

El Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas (IPVCE) Carlos Marx mantiene parte de su matrícula interna y para los alumnos seminternos aplica la alternativa de trasladarlos a diario, hacia y desde la escuela, a través del servicio de Ómnibus Escolares (OE). Para ello se establece un sistema de rutas desde diversos puntos. No obstante, algunos de los recorridos han fallado, por las roturas de los carros.

“El alumno debe estar en la escuela a las 7:35; si no pasa la guagua que le corresponde y llega tarde, no se le afecta disciplinariamente porque no fue su responsabilidad”, refiere Julio César Chirino Álvarez, jefe de Departamento de Aseguramiento Técnico Material en la institución.

“Cuando la dificultad se mantiene a la hora de salida, tratamos por todos los medios de reubicarlos en otros ómnibus”. Mantener   tal facilidad para 689 estudiantes no solo constituye una forma de potenciar su seguridad sino, asimismo, de certificarles las mismas condiciones de disciplina y horarios de estudio que a los internos.

EN EL IPU CARLOS MARX, OTRAS EXPERIENCIAS

Dentro del complejo Carlos Marx, además del IPVCE y el Instituto Politécnico de Informática (IPI), se emplaza un Instituto Preuniversitario (IPU). Creado hace un año para aliviar la matrícula de los dos existentes en la ciudad, estudian en él 247 escolares de décimo y onceno grados provenientes de la parte norte de la urbe.

Allí se ubica, de igual forma, a algunos jóvenes que se trasladan desde otras enseñanzas o se mudan hacia el territorio cuando ya no hay  plazas en los que debían corresponderles. Como se halla alejado del centro urbano, no cuenta con transporte y son exiguas las rutas públicas, la puntualidad se convierte en talón de Aquiles.

“No pueden montar en los ómnibus del IPVCE. Se producen muchas tardanzas”, afirma Domingo Rivera Macías, quien imparte Preparación Ciudadana para la Defensa; al tiempo, comenta que para los profesores supone una contradicción. “Entendemos sus dificultades para llegar a clase en tiempo, si les rebajamos la asistencia no tienen derecho a presentarse a examen; pero tampoco podemos flexibilizar las normas de puntualidad, porque entonces se resquebrajaría la disciplina”.

La profesora de Español-Literatura Grisell Scull Echevarría no titubea cuando apunta que la situación la han planteado en todas las instancias posibles, “el estudiante de este nivel necesita un sistema con horarios, y eso se afecta si debe asumir una ‘batalla campal’ por el transporte, como cualquier trabajador”.

Como presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media en el centro, Lizt Andrea Pagés Rodríguez se siente desarmada a la hora de dar respuestas a sus compañeros: “Cada vez que hablo del tema en algún consejo o asamblea, me contestan: no preguntes más que no tiene solución, a los IPU no les corresponde”.

Melissa Karla Ferrero López vive en el reparto Camilo Cienfuegos, a escasos metros de donde para uno de los recorridos hacia la Vocacional, “si son del pre, no; así nos dicen. Es tan complicado a la hora de entrada, como de salida. Imagínese una escuela completa en la parada, a veces las guaguas no paran cuando nos ven. En el caso de las Diana, cabemos muy pocos, nos vamos casi en la puerta. Las personas se molestan por las mochilas. En casa hay que hacer las tareas y estudiar, un día llegué a las 8:30 de la noche”.

Confiesan los estudiantes que algunos buscan una alternativa deshonesta, conseguirse un monograma para hacerse pasar por alumnos del IPVCE y escabullirse en sus ómnibus.

HABLA ÓMNIBUS ESCOLARES

“Partimos de las demandas que nos hacen. Cuando se descentralizaron las escuelas internas, se estableció que los externos no se transportarían mediante OE. Primero se utilizaron ómnibus urbanos, lo que provocaba déficit en dicha prestación; por eso luego se determinó que asumiéramos al IPVCE y al IPI”, comenta Luis Enrique Morales, director de la UEB Ómnibus Escolares Matanzas.

Añade que si se tomara la decisión de mover a los alumnos de preuniversitario no tendrían cómo hacerlo, pues el parque es insuficiente. Al respecto declara Frank País Chávez,  jefe de tráfico de la Base de Ómnibus Escolares Matanzas, que de 94 ómnibus solo poseen 50 disponibles, “el resto se encuentra en el taller por déficit de piezas de repuesto”.

SIN SOLUCIONES EN EL CAMINO

Foto 2No duda Raúl Hernández Galarraga, director provincial de Educación, que el transporte deviene problema real. “Mantenemos las conversaciones con los directivos de ese sector para que refuercen ese horario; no obstante, parte de su disponibilidad. Hay días buenos, peores y otros muy malos”.

Acota que se trata de ubicar a los muchachos en el pre urbano más cercano a sus domicilios, pues a nivel nacional se dispone que no cuentan con la opción de traslado. Por decisión gubernamental sí la poseen el IPVCE y el IPI, centros provinciales con alumnos internos y seminternos, y alejados de la ciudad.

Sobre el caso del IPU alega que hasta hoy no ha tenido solución ni se les ha autorizado adoptar alternativa alguna. Sobre la posibilidad de que se establezca un permiso para que los estudiantes aborden los ómnibus que utilizan las escuelas vecinas, asevera que el inconveniente radica en la capacidad de los mismos, de solo 45 pasajeros.

Para todos los alumnos que deben trasladarse hasta su lugar de estudio, el tema de la transportación resulta sensible y jamás quedará agotado; pero bien merece análisis el caso del IPU Carlos Marx. Quizá no sea tan difícil optimizar las rutas ya existentes y lograr que para ellos, después de recordar la frase “a la escuela hay que llegar puntual”, no sea inevitable la pregunta: ¿en qué?

 

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2 comentarios en “A la escuela hay que llegar…

  1. QUÉ PENA DESPUÉS DE TANTOS AÑOS EN NUESTRA PATRIA LOS PROBLEMAS NO CAMBIAN SÉ AGUDIZAN MÁS ESPERO QUÉ EN UN TIEMPO NO LEJANO LAS SITUACIONES VAYAN CAMBIANDO PARA ÉL BIEN DEL PUEBLO QUÉ AL FINAL ES ÉL QUÉ SUFRE TODOS LOS PROBLEMAS MIENTRAS QUE LOS QUÉ ESTÁN POR ENCIMA DEL PUEBLO VIVEN BIEN SEA QUIÉN SEA ESPERO PODER VER LA MEJORÍA DE MÍ PAÍS ANTES DE IRME DÉ ÉSTE MUNDO.

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    • Miriam, no absolutizo tanto como tú, por supuesto no son así todos los que nos dirigen, y tenemos muchas cosas buenas que nos hacen sentir seguros y confiados en nuestro país. Sí, tenemos que mejorara muchas cosas, desde dentro, es nuestra prerrogativa como ciudadanos que residimos en este país.

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