En Matanzas, La Voz Kids

“Uno de los principales factores de su aceptación, si no el principal, es la carencia de una propuesta nacional que llene este nicho de entretenimiento de shows televisivos”, afirma De León Castillo.
“Uno de los principales factores de su aceptación, si no el principal, es la carencia de una propuesta nacional que llene este nicho de entretenimiento de shows televisivos”, afirma De León Castillo.

Haga un pequeño experimento, salga a recorrer las calles de la ciudad de Matanzas a las 8:30 p.m, en pleno horario estelar, y constatará que en buena parte de los televisores se estará viendo el mismo programa: La Voz Kids España (quizá salvo los lunes, porque Pánfilo establece una buena competencia).

Tal pareciera que lo transmiten por la televisión nacional, pero no, viaja de memoria en memoria, y sus últimas entregas se persiguen con euforia. También se consume en otros horarios, dependiendo de las rutinas de cada espectador, y de si prefiere verlo solo o en familia.

Si bien desde 2013 la versión latina del talent show llegó a los hogares matanceros por medio del “paquete” y su controvertida oferta; este, proveniente de España, ha despertado un singular entusiasmo, y se pueden escuchar las acaloradas discusiones –como si se tratara de la pelota o de la novela cubana- acerca de la decisión de los jueces, de si tal o cual niño es el más talentoso, o si sería mejor que cantaran siempre en español y no tanto en inglés.

La Voz Kids España, concurso de talentos emitido por Telecinco, tuvo su primera temporada en 2014 y la segunda en 2015. Según sus realizadores, tiene como objetivo “encontrar la mejor voz infantil del país”.

Luego de un proceso de selección que involucra a miles de niños españoles, de entre siete y 15 años, los concursantes pasan por una serie de eliminaciones en fases como las audiciones a ciegas, las batallas, el último asalto, y la gran final, hasta que se declara un vencedor.

Un espectáculo donde no se escatima en recursos visuales; la identificación con las ansiedades y lágrimas de padres e infantes; y la simpatía de los tres coaches, músicos de probada popularidad: Manuel Carrasco, Rosario Flores y David Bisbal; resultan algunos de los motivos que “pegan” a los espectadores a la pantalla.

RAZONES DETRÁS DE UNA ELECCIÓN

La mayoría de los entrevistados asume una posición neutral, si bien reconocen la manipulación que a veces se hace evidente, confiesan que lo ven y lo disfrutan, porque le encuentran atractivos y además, no tienen muchas otras opciones para entretenerse.

“Me gusta porque esos niños demuestran su talento, son capaces de enfrentar la tensión del momento con gran profesionalidad. La Voz Kids se ha convertido en un fenómeno sociocultural en Cuba, y ahora lo prefiero más que cuando empezó porque ya no utilizan los problemas de los pequeños para conquistar al público. Si en Cuba hicieran algo así descubrirían muchos talentos que no entran a las escuelas de arte por disímiles motivos”, refiere Jessica Mesa Duarte, joven reportera de Radio 26.

Otro número, aunque menor, conoce el programa aunque no lo consume; prefieren copiar alguna película o curso, y consideran a los reality show como una pérdida de tiempo.

El alcance de esta propuesta es mayor porque para acceder al “paquete” no hace falta adquirirlo; generalmente, quien lo compra socializa su contenido con la familia y amigos.

No solo en Cuba el gusto por ese tipo de propuestas se ha generalizado. Florence Thomas, profesora titular y emérita del Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia, expresó en un artículo publicado en la página digital de El Tiempo: “Por qué no dejamos a los niños y las niñas ser niños y niñas, vivir ese tiempo llamado infancia, alejados en la medida de lo posible de ese conjunto de valores que gobiernan el mundo mediático… Que canten como niños y niñas y no jugando a ser adultos antes de tiempo… Opino que La Voz Kids es un adefesio comercial que busca rentabilizar la manipulación e incentivar el sentido de competencia”.

En esa misma línea se manifiesta el trovador Vicente Feliú, quien no duda en declarar que “todo lo que viene de las televisoras del capital no es más que veneno para el futuro”.

¿HAY CONTRAPARTIDA?

Sin pretensiones de demonizar el espacio, sino entender por qué se prefiere sobre otros; las reflexiones apuntan a que el público cubano, en su mayoría, posee los resortes culturales para desmontar una oferta así, saben cuándo se juega con sus percepciones. No obstante, se rinde ante el espectáculo porque distrae.

Al respecto, apunta el sociólogo Dayron De León Castillo que realizaciones nuestras como Cantándole al Sol no cuentan con el despliegue tecnológico, el atractivo visual, ni el uso de las más avanzadas técnicas para comunicar a las audiencias.

“Sucede con La Voz Kids, que si bien tiene como protagonistas a los niños, el repertorio y los códigos se mueven en función de un público adulto. En otro sentido, el concepto reality show es altamente atractivo, permite una fuerte identificación con los concursantes, jueces, y el presentador. Cada participante acude con una historia y su familia. Se le da un alto valor a lo que siente en el proceso y se refleja en pantalla.

“Los jueces se nos muestran muy humanos, dan consejos a los concursantes, se implican sentimentalmente. Todo se presenta de modo positivo, con “buena onda”, incluso cuando se critica a cualquiera de los talentos. Por ello, la audiencia disfruta, y no experimenta sentimientos ambiguos a la hora de acudir al programa”.

Comenta, asimismo, que en Cuba no existe algo parecido, por lo tanto, que se busquen alternativas constituye un proceso inevitable. “Podemos fomentar una postura crítica al respecto. Sin embargo, ese tipo de espacios son necesarios. La TV nacional resulta demasiado austera en su propuesta; claro, también por limitaciones económicas. No es “venderle el alma al diablo”, pero la TV de entretenimiento tiene que ser atractiva”.

Los intentos de revivir los concursos de interpretación en nuestras pantallas no han tenido desenlaces felices; tal vez porque la banalidad que perdonamos en productos foráneos se nos hace insoportable en los de casa. Y, aunque esa constituye otra arista, bien le valdría al Centro de Investigaciones Sociales del ICRT estudiar el fenómeno de La Voz Kids, para superar la copia burda, y crear una opción cualitativamente superior.

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3 comentarios en “En Matanzas, La Voz Kids

  1. Me parece un tema para investigar por quienes corresponsa. Comparto esa idea final al cien por ciento ” Y, aunque esa constituye otra arista, bien le valdría al Centro de Investigaciones Sociales del ICRT estudiar el fenómeno de La Voz Kids, para superar la copia burda, y crear una opción cualitativamente superior.”

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  2. ES interesante este análisis de un problema que se repite desde los pequeños y gigantes y otros programas en que los niños mutan en un ente sin edad.Esto es algo que escribí en mi blog hace exactamente 4 años pero se ajusta a las circunstancias actuales: https://elskramujo.wordpress.com/2011/11/ “El problema radica entonces en el hecho de que si un adulto valida lo fatuo es muy probable que transmita a su hijo tal criterio. Una vez que esto ocurra es imposible pretender que los pequeños no asuman conductas o actitudes que nada tienen que ver con su edad”.

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