A viajar… ¿en tren?

Por Lianet Fundora Armas, Jessica Acevedo Alfonso y Yeilén Delgado Calvo

Fotos: Jessica Acevedo Alfonso

Los trenes constituyen una opción de transporte barata; por ello, muchas personas los prefieren tanto para viajes locales como nacionales. Sin embargo, el deterioro de locomotoras y coches del territorio, y los reajustes nacionales propios de fin de año hacen casi imposible abordarlos

images (2)Cada tarde, el pitazo de los trenes anunciaba que ya era hora de retornar. Estudiantes, trabajadores e, incluso, personas que construyen sus casas en la ciudad de Matanzas, volvían a sus hogares sobre rieles; una opción quizás no muy cómoda o rápida, pero si acorde con los bolsillos de quienes deben llegar a diario a territorios tan distantes como Agramonte o Los Arabos.

Con solo 3.20 pesos –lo que cuesta el pasaje- resulta imposible abordar otro medio de transporte. Sin embargo, el panorama no ha sido alentador para los ferroviarios este año. Alrededor de 900 cancelaciones y un déficit de 60 mil pasajeros en 2015, ponen contra la pared a la Unidad Empresarial de Base Ferrocarriles Matanzas; no solo por el incumplimiento del plan sino, en lo esencial, por la insatisfacción de los pasajeros.

LOCOMOTORAS MUDAS

El déficit de piezas de repuesto dificulta la reparación de estos vehículos.
El déficit de piezas de repuesto dificulta la reparación de estos vehículos.

Mayliú Jiménez, auxiliar de la estación de Pedro Betancourt, cuenta que “cuando el tren de Agramonte-Matanzas se mantiene estable, muchos optan por él, sobre todo los lunes cuando los alumnos viajan hacia los diferentes centros educacionales. Además, de forma sistemática, albañiles y otros obreros se mueven hacia la urbe, donde tienen una amplia fuente de empleo. La Isabel, Navajas, Güira, Bolondrón, Unión de Reyes… todos estos pueblos se benefician con el recorrido”.

“Para quienes residen en Agramonte, el tren -directo y asequible- es fundamental. Favorece el trayecto de los que viajan hacia Matanzas para acudir a los hospitales o por cuestiones laborales. No se compara con ir hasta Jovellanos y de ahí seguir por la carretera central, pues implica más gastos”, refiere Geordanis Romaguera Montes de Oca, quien reside en dicho poblado.

A finales de la semana pasada, hacía más de seis días que no salían los trenes de Los Arabos (mueve cada jornada 400 pasajeros); Agramonte (200) y el cochemotor CárdenasAguada de Pasajeros(250). Los problemas técnicos de las locomotoras y del cochemotor determinan las cancelaciones y que además, situación que se agrava con la escasez de piezas de repuesto. A ello se suma que el CienfuegosHabana, del cual se servían los matanceros, tampoco se encuentra activo; y que, por estar en tiempo de zafra, no se puede contar con el apoyo de las máquinas de Ferroazúcar.

Sin ambages, Amado Ford Jordán, jefe del Departamento Comercial de la citada entidad, afirma que afrontan un mal momento. “No es fácil tener a la provincia paralizada. Aunque en el taller se hace el esfuerzo, no podemos dar una fecha de restablecimiento del servicio. Algunas de esas locomotoras no recibieron reparación general cuando les correspondía, porque no se contaba con los recursos; y eso provoca que la rotura sea peor. En concreto, no poseemos perspectivas de inversión alguna”.

Comenta, asimismo, que los coches no tienen confort; en su mayoría arribaron luego de servir en trayectos nacionales. “La población no los cuida, pican el vinil, los bombillos hay que ponerlos a la hora de salir y quitarlos por la mañana para evitar que los roben. Se producen otras indisciplinas, como la evasión del pago del pasaje, y hemos adoptado medidas organizativas como no dejar bajar al andén sin boletín; sobre todo en la estación Matanzas, la más compleja. Nos auxiliamos de la policía ferroviaria y la Nacional Revolucionaria”.

Al mismo tiempo, reafirma que el ramal de Sabanilla presenta un deficiente estado técnico y se realizan trabajos para paliar la situación, pero se precisa una reparación capital. También se hallan deterioradas las estaciones. “Se labora en la de Agramonte, con un estado constructivo crítico. Se reparó la de Unión de Reyes; mas restan algunas como la de Pedro Betancourt”.

Jiménez, la ya citada auxiliar, explica que el edificio betancoureño “no solo presenta problemas en la cubierta del salón, sino que la del andén casi se ha perdido y cuando llueve resulta arduo guarecerse. Además, el baño está roto y no se puede utilizar”.

EN EL TALLER

Los problemas eléctricos son los más frecuentes.
Los problemas eléctricos son los más frecuentes.

Justo a pocos metros de la terminal de ómnibus, en el Taller de Locomotoras y Vagones, se brinda atención técnica a las máquinas: revisiones diarias y el mantenimiento según el kilometraje recorrido.

Ramiro Ibalgaray Rivero, jefe de esta área, asegura que muchas aún funcionan por la voluntad de ponerlas en marcha, “pero realmente ya no aguantan más, son muy viejas”. Por su parte, José Miguel Guerra Ávila, jefe del Departamento Técnico, lo confirma. “Salen gracias al movimiento de innovadores y racionalizadores”.

Estas locomotoras forman parte de un lote de la marca LMW General Motor, llegado al país en la década de los 70, de tecnología en su mayoría canadiense. Luego de 45 años de explotación, exigen reparaciones, proceso que se ve afectado por dificultades con la adquisición de piezas de repuesto en el mercado.

“Eran 50 máquinas, de las cuales solo quedan 11, algunas se encuentran en los talleres de Camagüey sin solución, posiblemente para darles su baja. Aquí tenemos tres trabajando, pero nos fallan mucho, sobre todo por el sistema eléctrico, el generador principal, los motores, que dependen de talleres muy específicos”, añade Guerra Ávila.

En la actualidad, las tres locomotoras permanecen en la parada del taller. “Hace poco enviamos una con tres camisas y pistones cambiados, cuando salió empezó a dar tierra en el generador principal (los circuitos que son positivos pasan a negativos, se produce un corto circuito y la máquina se protege), debido al tiempo de explotación, y hoy se labora en función de resolverlo”.

De las restantes, una presenta complicaciones con la transición, mientras que en la otra se cambian pistones, culatas y camisas. “Actuamos con piezas recuperadas, por lo tanto no se garantiza al ciento por ciento la efectividad” expone Guerra Ávila. De igual forma, los cochemotores se intervienen en la Empresa Industrial Ferroviaria José Valdés Reyes, donde se les solucionan problemas con la caja de velocidad y el cloche.

TRENCITO QUE RECORRES LOS CAMINOS, ¿PARARÁS EN MATANZAS?

te2“Llevamos cuatro días anotados en la lista de espera. Se reserva en la Terminal de Ómnibus y se rectifica aquí, en la de Trenes. No es fácil estar tanto tiempo en esta instalación. La madre de mi esposa vive en Matanzas y cada vez que vengo de visita paso por lo mismo”, relata el guantanamero Joseilis Ordúñez Bartutis.

Virgen García Guerrero, otra pasajera natural de Las Tunas que viaja esporádicamente, añade: “Mi hermana reside en Varadero, si regreso allá cada día gasto más. Para obtener el pre-tique tuve que quedarme anoche, pues a las nueve de la mañana, si no estoy, lo pierdo. Pienso que por esta fecha debieran abrir un coche más.

“En los beneficios a las personas con atención diferenciada no incluyen, por ejemplo, a madres con bebés en brazos, como una muchacha que estaba con nosotros. Yo pienso que deben priorizarse, si están aquí se debe a una necesidad”.

Ford Jordán explicita que siempre, en la segunda quincena de diciembre, se afecta la disponibilidad de pasajes en trenes nacionales, pues varios organismos trasladan a los trabajadores o estudiantes hacia sus provincias de origen. “Entre el 14 y el 31 de diciembre tendremos afectadas 663 capacidades. Guantánamo solo se venderá el 26 y Bayamo el 31. Antes se ponía un tren extra, eso ya no sucede y tampoco tienen 11 coches, sino nueve. Informamos con la verdad, pero quien precisa trasladarse, se desespera”.

Ramón Betancourt Rodríguez, jefe de la estación de Matanzas, amplía: “El ferrocarril se halla casi colapsado. El país tiene solo 50 coches este fin de año, pues hay problemas con las locomotoras. El Consejo de Dirección de la UEB tomó como acuerdo que después del 10 de diciembre, en los días de los recorridos más demandados, esté presente un dirigente que apoye a los trabajadores de la estación. Luego del 20 la situación se agrava, debido a que la demanda aumenta.

“El destino que más solicitan es Guantánamo; como en Matanzas no existe una guagua que los lleve directo hasta esa provincia, todos acuden al ferrocarril. Personalmente hago la lista de espera, ni siquiera mando al jefe de turno. Por la mañana, converso con quienes desean inscribirse, les explico la situación y elaboro el listado.

“Se hace a las nueve de la mañana para que el viajero no permanezca el día entero en la terminal. Se anota el número de carné de identidad. A las seis de la tarde se rectifica. Se contrastan los datos con lo anotado y si están correctos, se les da un tique con la fecha, el tren y los cinco últimos números de su identificación. Todo esto para evitar la venta de forma ilegal”.

Cuando una persona monta sin boletines se le impone una multa y la bajan del tren. Además, quien porta un boletín ajeno, se queda en la parada siguiente.

Añade que entre las medidas también se incluye que todos los días tres inspectores chequeen asiento por asiento para dar capacidades. “Años atrás la situación era más favorable pues Mayabeque no asumía y esas nos las transferían, ahora todos los trenes paran en Jaruco y Aguacate”.

De igual forma, aclara que las reservaciones se venden con cinco días de antelación y, por quejas de la población, la oficina de reservaciones se trasladó hacia un local próximo a la terminal de ómnibus.

Entre las alternativas que los usuarios adoptan está la opción del tren de Sancti Spíritus, más vacío por lo corto del tramo; “se bajan en Santa Clara y cogen el tren lechero hasta Santiago de Cuba, mientras que otros llegan hasta el propio Sancti Spíritus, y siguen el curso de su viaje por las ocho vías”.

Lo económico del transporte ferroviario (un boleto a Santiago de Cuba cuesta 27 pesos y a Guantánamo 28.50) determina su aceptación. Cuando funcionan todos los trenes, pasan por la terminal alrededor de 500 personas cada día. Entonces, preocupa su detrimento que obliga a muchos a buscar otras opciones más costosas o a desistir del viaje. Los ferrocarriles precisan de inversiones oportunas y urgentes, que a la larga beneficiarán más que otras al pueblo y a la nación.

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