La “buena suerte” de Ugly: protección animal en Cuba

Ugly es un perro callejero. Un día fue blanco, y supongo que un día también fue lindo, como todos los cachorros; pero hoy luce una pelambre carmelitosa y enredada.

Sin embargo, Ugly es simpático. Por eso los vecinos de mi cuadra no le llamaron simplemente Feo, sino que le endilgaron el equivalente inglés, quizá buscando un poco más de glamour.

Él no tiene casa fija. Sabe mucho de amar, mas no de amores fieles. Cuando algún habitante de la cuadra llega del trabajo, Ugly sale con su cola raquítica a darle la bienvenida, y su alegría parece verdadera.

En la noche alguien le dará comida. Al otro día tal vez no esté y a veces demora días en volver, porque hay otros vecindarios donde se ha ganado la confianza y donde le llaman por nombres disímiles.

Ugly tiene suerte porque Zoonosis no lo ha atrapado –imagino que algún día tuvo dueños que lo quisieron-; no ha perecido bajo la rueda de ningún auto, no se ha enfermado ni lo han golpeado.

Pero muchos otros perros no son tan “suertudos” y perecen víctimas de una indolencia que nos debería doler más como sociedad.

Shakira, mi mascota hace más de una década.
Shakira, mi mascota hace más de una década.

¿Qué hacen las personas cuando por alguna razón ya no pueden cuidar más de sus mascotas? Algunos les buscan un nuevo dueño; no obstante, la mayoría se los lleva lejos y los abandona a su suerte en la calle.

Así, un perro que siempre ha tenido protección humana y fronteras tan estrechas como las de una casa, perece bajo las ruedas de un automóvil, de hambre o de tristeza.

Crueles, es la única palabra con que puedo describir a esos que echan dentro de un saco a la camada de su perra o gata para evadir la responsabilidad del cuidado, y luego lo lanzan al mar; como si no fueran frecuentes las campañas de esterilización estatales que se promueven.

Se viola algo tan esencial como enterrar al animal que nos dio alegrías. Hace muy poco vi a una perra en un basurero, envuelta en una colcha y con una rosa roja encima. Estaba muerta. ¿Por qué sus dueños no buscaron un sitio donde sepultarla?

¿Desconocemos que el perro nos quiere, que siente tanto el amor como la indiferencia? Son abusos igualmente las peleas de gallos, de perros; el uso de caballos para el transporte o el trabajo sin proporcionarles el aseo, descanso y alimentación adecuadas; los golpes a canes o gatos; en general, el abandono y maltrato a cualquier mascota.

No conozco ningún cuerpo legal que castigue estas inhumanas actuaciones en nuestro territorio; tampoco siento la repulsa generalizada ante los maltratadores, y este no es para nada un asunto de segundo orden.

Todo lo justo y bueno que nos hace una sociedad perfectible pero muy humana, debe reflejarse en la protección animal.

Ojalá a Ugly no se le acabe nunca la buena suerte; y más perros tengan la dicha de Shakira, la perra sata que recogimos hace mucho años cuando era solo un cachorro asustado y lleno de pulgas, y que hoy envejece en casa.

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