Luces de una ciudad

DSCF1096Mucho más que un espacio geográfico urbanizado son las ciudades. Las define el paisaje, el clima, pero sobre todo la gente que las habita y conforma su historia y arte.

Por eso parecen tener personalidad propia. Se muestran alegres, nostálgicas o misteriosas. De algunas se puede decir que poseen alma, magia, como Matanzas.

Aunque hace décadas la persigue el estigma de señora dormida, marcada por las obras inconclusas y el deterioro del patrimonio, un epíteto se niega a desaparecer del imaginario de sus habitantes: La Atenas de Cuba.

Quizá Rafael del Villar no imaginó, hace 156 años, que su propuesta de llamarla así perduraría tanto y se convertiría en bandera para los defensores de la cultura en estos lares.

Era el 17 de febrero de 1860, y en un inmueble del callejón de San Severino, se celebraba el acto oficial para constituir el Liceo de Matanzas. Allí mencionó del Villar, su director, el paralelismo entre la ciudad clásica y Matanzas.

Sobre la sangre esclava y el azúcar, el florecimiento económico en tierras yumurinas había repercutido en el ámbito social y determinado una vorágine de acontecimientos culturales. Florecieron poetas, tertulias, instituciones, revistas y periódicos.

El calificativo prendió dentro de la élite cultural y entre los habitantes. Vino a resumir la estirpe de Matanzas, no solo en ese momento específico, sino desde su surgimiento y hasta mucho después, incluso en los días que corren.

Imposible hablar de esta urbe sin remitirse a su condición moderna, al perfecto trazado de las calles; a Plácido, Milanés, White, Del Monte, Gener, Guiteras, Byrne, Digdora, Carilda; las casas almacenes de la calle Narváez; el Instituto de Segunda Enseñanza; Ediciones Vigía; Teatro de Las Estaciones… Más que los límites físicos, la cultura nos demarca y define.

Hace pocos días, el poeta, editor y director de Ediciones Matanzas, Alfredo Zaldívar hablaba en el tercer aniversario de la peña Trovadores y Punto, de Rey Montalvo, acerca de su satisfacción por ver cómo aumentaban los espacios de encuentro con la creación en las noches matanceras.

En el 2016 nos sorprende el placer de ver resurgir a la Sala White –donde el Liceo de Matanzas sentó pautas- luego de años de una penosa reparación; el empeño de la AHS por diferenciar sus propuestas musicales; el inicio de una peña literaria auspiciada por Ediciones Aldabón; la renovación de la Casa de la Memoria Escénica; una programación cultural más variada e inclusiva en las noches del sábado.

Quedan zonas oscuras, como las puertas cerradas del Sauto o la poca implicación en tales iniciativas de quienes viven más allá del centro histórico urbano. La mirada debe ponerse en rescatar y reinventar todas las luces que llenen de sentido el sobrenombre de La Atenas de Cuba.

Anuncios

2 comentarios en “Luces de una ciudad

  1. Es cierto: ” La mirada debe ponerse en rescatar y reinventar todas las luces que llenen de sentido el sobrenombre de la Atenas de Cuba”. Pero teniendo siempre presente que el Centro Histórico de Matanzas apunta hacia el futuro, y es muy importante comprender que hay que verlo como un Gran Proyecto Urbano para que exista sinergia entre cada uno de sus componentes. Cualquier intervención requiere de un análisis profundo que muestre su relación con la urbe.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s