¿Y si tuviéramos trillizos?

Tal vez porque viví de cerca una historia de infertilidad y agradecida abrazo cada día su final feliz. Tal vez porque sé lo mucho que significa acoger en una familia a un bebé por largo tiempo esperado, me estremecí tanto con las lágrimas de Yanet.

Yanet lloraba de felicidad, porque solo ella y su esposo Juan saben lo mucho que ansiaron el momento de tener hijos, de experimentar la maternidad y la paternidad como prolongación del amor mutuo.

Yanet lloraba porque quizá con nuestras preguntas de reporteras indiscretas y de mujeres con el reloj biológico haciendo “tic tac”, le despertamos todas las emociones y los miedos del largo proceso desde la fecundación in vitro hasta ver, con 38 años, a sus tres hijos sanos, ganando el peso adecuado para salir del hospital.

A lo mejor se conformaban con un pequeño, pero la vida y la ciencia les dieron tres: una hembra y dos varones. Y hay que ver la agilidad con que ambos se reparten los roles y les dan la leche, les cambian los pañales, los arrullan.

Aunque son pequeños, parece que de tranquilitos no tienen nada; porque los padres no saben escoger al más inquieto y por sus caras una supone que ya empiezan a imaginarse qué será de ellos cuando los tres empiecen a caminar, y a tocar los adornos, y a pintar las paredes con crayolas.

Hasta las enfermeras están encariñadas especialmente con estos hermanos, porque es el primer parto múltiple del 2016 en el hospital materno de Matanzas; y siempre cuando llega más de un bebé a la vez la curiosidad y la admiración se esparcen. Hasta las otras embarazadas aprovechan para fisgonear por la puerta entreabierta y una dice bajito: “tres juntos, ¡candela!”.

Dejamos el hospital y allí detrás a Yanet y Juan que tienen que ponerse manos a la obra, porque Brandy, el primero en alimentarse, no entiende que Glenda y Randy duermen y llora, él tiene hambre de nuevo o extraña a sus hermanos. No es fácil que lo pongan a uno a dormir solito después de pasarse nueve meses abrazado a dos copias fieles.

Ya en casa le cuento a todos del suceso del día. Mi esposo se emociona y me lanza la interrogante provocadora: ¿y si tuviéramos trillizos? Por un instante sonrío alelada; luego imagino a mi sobrina multiplicada por tres: tres amenazando con rasgar mis libros; tres a las que correrle detrás porque se llevaron el mando de la TV; tres llorando porque no quieren la “papa”. Entonces lo pienso mejor y le contesto: “mejor solo dos, y de uno en fondo”.

Brandy, el hermano mayor, duerme; pero no por mucho tiempo.
Brandy, el hermano mayor, duerme; pero no por mucho tiempo.
Para cuidar a trillizos, ninguna mano sobra.
Para cuidar a trillizos, ninguna mano sobra.
Los trillizos nacieron el 8 de enero. Desde entonces permanecen en el hospital para alcanzar el peso adecuado. Según el personal médico, avanzan muy bien.
Los trillizos nacieron el 8 de enero. Desde entonces permanecen en el hospital para alcanzar el peso adecuado. Según el personal médico, avanzan muy bien.

Estar despierto solo es muy aburrido. Brandy se dispone a sacar del sueño a sus hermanos.
Estar despierto solo es muy aburrido. Brandy se dispone a sacar del sueño a sus hermanos.
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Un comentario en “¿Y si tuviéramos trillizos?

  1. Yéilen, precisamente ayer facebook me recordaba ,en el facebook institucional ,ese trabajo con fotos que volví publicar pq m parecieron muy lindas. Sabes q las chicas d aquí están muy fértiles y como tú eres parte d este equipo también¿por qué no se embullan y quizás hasta sean trillizos? Treecuerdo con cariño, cuídense mucho, besitos también a Isabel.

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