Después de tomarse el chocolate…

Quien deja de pagar lo que debe no está timando al Estado como ente abstracto, sino a todos y cada uno de sus conciudadanos…

Después de tomarse el chocolate…
La relación entre la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y los contribuyentes debe ser de abierta comunicación y asesoramiento. (José Raúl Concepción / Cubadebate)

Corro el riesgo de no ser original con el título de este comentario. Desde que el tema del pago de los impuestos tomó fuerza en el ámbito nacional, aquello de “toma chocolate, paga lo que debes” ha sido más que ampliamente parafraseado.

Y quizá sea porque el núcleo duro del asunto se resume ahí: después de obtener ganancias dentro del marco de una sociedad hay que erogar una parte al Estado y ese dinero debe revertirse en el bien de todos.

No solo parece lógico, lo es. La riqueza debe regularse en función de una sociedad más equitativa, máxime si se habla de un sistema socialista, donde sectores imprescindibles como salud y educación son presupuestados.

Pero no siempre se ven igual los asuntos desde la perspectiva macro que desde el pequeño universo individual; porque, en primer lugar, la conciencia tributaria forma parte de un entramado cultural que no se crea de un día para otro; y que debe tener un fuerte sostén en dos pilares: la familia y la escuela.

El sistema tributario cubano —ya he visto algunas libretas escolares que hacen referencia al tema en sus carátulas— debe estudiarse en las escuelas, como parte constitutiva de la formación cívica.

Y mientras más se hable del tema en casa y se sepa que existe la Ley 113, y se conozca sobre declaraciones juradas, en mejores condiciones estarán los ciudadanos del futuro para cumplir con ese deber.

Sin embargo, el país no puede esperar a que los niños de hoy crezcan para hacer honrar sus impuestos; por eso son tan importantes los medios de comunicación, que deben rehuir el tono machacón o demonizador de las nuevas formas de gestión no estatal, para asumir un enfoque problematizador del asunto, contribuir al conocimiento de la población y recordar que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.

Me atrevería a afirmar que todos los cubanos adultos hemos visto alguna vez un filme norteamericano donde el fisco de ese país arremete contra un tramposo, y sabemos que en cualquier lugar del mundo pretender pasarle gato por liebre al Estado es un crimen muy grave.

No obstante, si bien aspiro a un cumplimiento cabal de lo legislado, creo que la relación entre la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y los contribuyentes debe ser de abierta comunicación y asesoramiento. Los especialistas no deben cansarse de explicar, de acudir a los medios… y tampoco pueden dejarse engañar con declaraciones falsas.

Quien deja de pagar lo que debe no está timando al Estado como ente abstracto, sino a todos y cada uno de sus conciudadanos. Como bien dijeron los lectores de Cubahora en un reciente foro sobre el asunto, la ausencia de un mercado mayorista donde adquirir insumos dispara las inversiones en las iniciativas privadas, pero tampoco seamos ingenuos: lápiz o calculadora en mano cualquiera que haya comido en una cafetería, paladar o se haya montado en un sacrosanto almendrón sabe que las ganancias pueden ser exorbitantes.

Con eso no justifico la falta de bienes o servicios más allá de lo minorista —que bastante favorece el acaparamiento y la especulación— mas, recordemos todos que un trabajador privado en Cuba debe aspirar a vivir con dignidad de lo que gane, no a hacerse rico a costa del pueblo humilde y trabajador.

En el otro extremo de la cadena, los representantes del Estado y del Gobierno, como servidores públicos que son, deben rendir cuentas al pueblo con más frecuencia y claridad (otro reclamo de los foristas), porque así se refuerza la confianza en la gestión gubernamental y todo contribuyente entiende mejor en qué está aportando al desarrollo del país o de su localidad.

Ni posiciones autoritarias ni mano tibia, mucho de inteligencia, debate popular y sostenido cumplimiento de la ley. A nadie se le ocurre dejar de pagar después de tomarse un batido de chocolate, igual de impensable debe ser para los cubanos no cumplir con sus obligaciones tributarias.

 

 

Ley 113 del Sistema Tributario: Ley que regula los tributos, principios, normas y procedimientos generales sobre los cuales se sustenta el Sistema Tributario de la República de Cuba. Cuenta con 25 tributos, de ellos 19 impuestos, tres contribuciones e igual número de tasas, esta legislación amplía y moderniza el instrumento anterior, que databa de 1994.

 

(Publicado originalmente en Cubahora)

http://www.cubahora.cu/economia/pagar-lo-que-se-debe

http://www.cubahora.cu/sociedad/sobre-impuestos-y-tributos-en-el-sector-estatal-cubano

http://www.cubahora.cu/economia/adonde-van-los-impuestos

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2 comentarios en “Después de tomarse el chocolate…

  1. Yeilen, gracias por tu articulo tan importante para nuestra sociedad. Es una forma nueva para una sociedad Socialista como es el caso de Cuba. Ya lo dijo Raul: Vamos a lo ignoto. Pero la vivencia sin complacencia a lo mal hecho dentro del sistema, necesita de jovenes como tu. No desmayes en tu afan de hacer justicia para el bien de la gran masa trabajadora. Yo encuentro como cubano adulto hacertada la critica que se hace en Cuba, pero a mi juicio, debe ir encaminandose a señalar los culpables de las violaciones y las medidas que se le apliquen. Es bueno educar sin caer en el detalle de los negocios y menos para el periodismo. Son muchos los periodistas de experiencia, que aplican la critica sin llegar a lo señalado por mi. Gracias por tan bello articulo.

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  2. Querida Yeilén , es así realmente, todo Estado obliga sus connacionales a cancelar los tributos para beneficiar a los más debiles, o sea los mas pobres, y contribuir con las mejoras de los servicios públicos, hospitales, colegios orfanatos, ancianatos y, alumbrados y pare de contar, pero la evasión fiscal parece ser el cuento de nunca ababar, los empresario son los más reaccios a pagar los tributos completos, siempre se valen de trampas y triquiñuelas, para cancelar lo menos posible, por lo menos en mi amada Venezuela se veía, ahora se recaiuda un poco más sin embargo, veo como los comerciantes en mi País realizan doble facturación, u oblican al minorista a cancelar con un precio en la factura, pero tienen que cancelar otro monto mayor si quiere llevarse el producto claro eso pasa sólo en mi País donde unos empresarios sin conciencia sólo quieren hacerse millonarios para irse después a disfrutar comprandose una casa en los EEUU o España, antes pasaba así, ahorita espero que no, una de las muchas opiniones que se oían era para que voy a pagar impuesto para que se los cojanª 12-02-2018.- hasta la próxima Camarada es buena realizar trabajos de investigación

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