Las libras exactas para el consumidor

Instrumentos legales, como el Código Penal, sancionan las conductas que atentan contra el normal desenvolvimiento de los servicios públicos…

Me cuenta que casi se queda callado, que le faltaba apenas un metro para franquear la puerta del mercado, cuando se arrepintió. “No, no podía ser que me fuera con la duda, y me quedara todo el día con esa sensación de impotencia”, dice.

Unos minutos antes había comprado arroz en uno de los mostradores del establecimiento. El vendedor era del tipo confianzudo, de los que te dicen: “Mi socio, echa pa’ca la jaba”, y ponen cara de buenazos.  Como quien tiene una maestría en calcular cantidades a “ojo de buen cubero” despachó el cereal casi sin mirar la pesa y extendió la compra.

“Me pareció muy poco, y le pregunté si estaba seguro de las libras. ‘Claro que sí’, me contestó sin dudarlo. Por poco me voy con el bichito de la incertidumbre”, relata.

En ese momento, recordó que en una esquina, casi escondida entre cajas vacías y montacargas, estaba la pesa de comprobación, y para allá fue. “Primero no había nadie que la utilizara, después llamaron al administrador, que confirmó mi sospecha: faltaba al menos media libra.

“Lo más triste del caso  es que el dependiente me estuvo vigilando desde su puesto durante todo ese tiempo, y antes de que retirara mi jabita de la pesa, ya venía con el arroz faltante en una paleta.  ‘Mira, socio, aquí tienes’.

“Y me fui a casa, con cierta sensación de victoria, pero con la incógnita de qué habría pasado luego entre él y el administrador, ¿un regaño, una medida, nada?”.

La anécdota de mi amigo, sucedida hace unas pocas tardes en un céntrico mercado de la capital cubana, me vino a la mente mientras leía los comentarios del foro “Protección al consumidor: ¿Qué hacemos?”, convocado por Cubahora.

Encontré los puntos de contacto en dos líneas de opinión:  los mayores aliados de los servidores públicos que incumplen con su deber son los ciudadanos que no se quejan; y no basta solo con la denuncia, deben existir jefes lo suficientemente conscientes de su responsabilidad como para hacer cumplir al pie de la letra lo establecido.

La protección al consumidor no es un eslogan ni un invento cubano. Internacionalmente se conceptualiza como el conjunto de normas emanadas de los poderes públicos, destinadas a la protección del consumidor o usuario en el mercado de bienes y servicios, y que le otorga y regula ciertos derechos y obligaciones.

Ha sido ampliamente estudiada y en Cuba varias investigaciones  la han contextualizado atendiendo al carácter socialista  de la nación, el predominio mayoritario de un tipo de propiedad, los efectos del Periodo Especial, la canasta básica…

El tema se mantiene en los primeros puestos de la agenda pública y se relaciona con tópicos sociales diversos que los foristas mencionaron: las fallas humanas, el respeto, la corrupción, la responsabilidad, los valores, la impunidad y la apatía, la calidad de los servicios, la educación formal, la gestión de venta, la reventa…

Un usuario que se identificó como “coco”, afirmó que la protección al consumidor supone un deber y también un derecho, y reflexionó sobre el carácter cíclico del maltrato: “La persona que brinda un servicio para que otro consuma o se sirva de él, también en algún momento lo recibe y se convierte en consumidor”

Otro lector, Guadarramas, enrumbó sus opiniones sobre  el compromiso civil  ante lo mal hecho, porque no puede ser que, como expresaron otros usuarios, no se reclame por temor a caer mal:

“El problema debe ser de todos los ciudadanos, llamarnos a conciencia cada uno, ser un inspector más, exigir más, regatear por los precios; exigir por que se me dé el peso exacto …no es ser miserable, como en ocasiones  expresan algunos… Es una polémica dura, fuerte, pero tenemos que llevarla a cabo todos. La miseria humana comienza cuando uno deja de exigirle al timador el respeto por sus derechos”.

Si en algo coincidieron buena parte de quienes opinaron fue en la necesidad de cumplir lo legislado. La existencia de una Ley de Protección al Consumidor pudiese ser determinante, pero ya hay instrumentos legales, como el Código Penal, que sancionan las conductas que atentan contra el normal desenvolvimiento de los servicios públicos.

Asimismo, la Constitución de la República de Cuba es explícita en su Artículo 63, cuando dicta que “Todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades y a recibir la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a la ley”.

En este, como en otros muchos temas de la vida nacional, son determinantes el control y la organización del emisor, por un lado, y la actitud proactiva del receptor, por el otro.

Desterrar el paternalismo;  no aplicar la bondad meliflua en la dirección, sino la justeza, que es mucho más difícil; ser intransigentes ante las vulnerabilidades que menoscaban nuestros derechos constituyen buenos primeros pasos.

(Publicado originalmente en Cubahora)

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Después de tomarse el chocolate…

Quien deja de pagar lo que debe no está timando al Estado como ente abstracto, sino a todos y cada uno de sus conciudadanos…

Después de tomarse el chocolate…
La relación entre la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y los contribuyentes debe ser de abierta comunicación y asesoramiento. (José Raúl Concepción / Cubadebate)

Corro el riesgo de no ser original con el título de este comentario. Desde que el tema del pago de los impuestos tomó fuerza en el ámbito nacional, aquello de “toma chocolate, paga lo que debes” ha sido más que ampliamente parafraseado.

Y quizá sea porque el núcleo duro del asunto se resume ahí: después de obtener ganancias dentro del marco de una sociedad hay que erogar una parte al Estado y ese dinero debe revertirse en el bien de todos.

No solo parece lógico, lo es. La riqueza debe regularse en función de una sociedad más equitativa, máxime si se habla de un sistema socialista, donde sectores imprescindibles como salud y educación son presupuestados.

Pero no siempre se ven igual los asuntos desde la perspectiva macro que desde el pequeño universo individual; porque, en primer lugar, la conciencia tributaria forma parte de un entramado cultural que no se crea de un día para otro; y que debe tener un fuerte sostén en dos pilares: la familia y la escuela.

El sistema tributario cubano —ya he visto algunas libretas escolares que hacen referencia al tema en sus carátulas— debe estudiarse en las escuelas, como parte constitutiva de la formación cívica.

Y mientras más se hable del tema en casa y se sepa que existe la Ley 113, y se conozca sobre declaraciones juradas, en mejores condiciones estarán los ciudadanos del futuro para cumplir con ese deber.

Sin embargo, el país no puede esperar a que los niños de hoy crezcan para hacer honrar sus impuestos; por eso son tan importantes los medios de comunicación, que deben rehuir el tono machacón o demonizador de las nuevas formas de gestión no estatal, para asumir un enfoque problematizador del asunto, contribuir al conocimiento de la población y recordar que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.

Me atrevería a afirmar que todos los cubanos adultos hemos visto alguna vez un filme norteamericano donde el fisco de ese país arremete contra un tramposo, y sabemos que en cualquier lugar del mundo pretender pasarle gato por liebre al Estado es un crimen muy grave.

No obstante, si bien aspiro a un cumplimiento cabal de lo legislado, creo que la relación entre la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y los contribuyentes debe ser de abierta comunicación y asesoramiento. Los especialistas no deben cansarse de explicar, de acudir a los medios… y tampoco pueden dejarse engañar con declaraciones falsas.

Quien deja de pagar lo que debe no está timando al Estado como ente abstracto, sino a todos y cada uno de sus conciudadanos. Como bien dijeron los lectores de Cubahora en un reciente foro sobre el asunto, la ausencia de un mercado mayorista donde adquirir insumos dispara las inversiones en las iniciativas privadas, pero tampoco seamos ingenuos: lápiz o calculadora en mano cualquiera que haya comido en una cafetería, paladar o se haya montado en un sacrosanto almendrón sabe que las ganancias pueden ser exorbitantes.

Con eso no justifico la falta de bienes o servicios más allá de lo minorista —que bastante favorece el acaparamiento y la especulación— mas, recordemos todos que un trabajador privado en Cuba debe aspirar a vivir con dignidad de lo que gane, no a hacerse rico a costa del pueblo humilde y trabajador.

En el otro extremo de la cadena, los representantes del Estado y del Gobierno, como servidores públicos que son, deben rendir cuentas al pueblo con más frecuencia y claridad (otro reclamo de los foristas), porque así se refuerza la confianza en la gestión gubernamental y todo contribuyente entiende mejor en qué está aportando al desarrollo del país o de su localidad.

Ni posiciones autoritarias ni mano tibia, mucho de inteligencia, debate popular y sostenido cumplimiento de la ley. A nadie se le ocurre dejar de pagar después de tomarse un batido de chocolate, igual de impensable debe ser para los cubanos no cumplir con sus obligaciones tributarias.

 

 

Ley 113 del Sistema Tributario: Ley que regula los tributos, principios, normas y procedimientos generales sobre los cuales se sustenta el Sistema Tributario de la República de Cuba. Cuenta con 25 tributos, de ellos 19 impuestos, tres contribuciones e igual número de tasas, esta legislación amplía y moderniza el instrumento anterior, que databa de 1994.

 

(Publicado originalmente en Cubahora)

http://www.cubahora.cu/economia/pagar-lo-que-se-debe

http://www.cubahora.cu/sociedad/sobre-impuestos-y-tributos-en-el-sector-estatal-cubano

http://www.cubahora.cu/economia/adonde-van-los-impuestos

Se le acabó la gasolina

Ya le duelen los pies de tanto esperar y también tiene un poco de frío. Cuando anochece refresca y alivia montarse en la guagua, donde hay calorcito y casi siempre, a esa hora, asientos vacíos.

Pero esta vez la ruta está atrasada, hace más de una hora que aguarda, y nada. Apesadumbrado se lamenta: “¿Por qué empiezan los fallos si hace unos días era tan estable? ¡Qué poco me duró la felicidad!” Luego de un profundo suspiro se dispone a caminar el largo trecho; en el trayecto ni un solo ómnibus pasa por su lado…

¿A cuántos cubanos habrá preocupado en alguna ocasión que determinados servicios pierdan la calidad de forma progresiva hasta, incluso, desaparecer? Ejemplos abundan, y no solo referidos al transporte público. Entre ellos, los restaurantes que se inauguran exhibiendo copas, manteles impolutos y eficiente asistencia; y en pocos años se transforman en locales de mala presencia, con vasos opacos y donde debe esperarse más de una hora por arroz frío.Leer más »

Un banco para la familia

Desde que en 1960 se nacionalizó la banca en Cuba, los recursos financieros se encuentran en función del país; el BPA, como parte integrante del sistema bancario nacional, posee como misión primera brindar servicios a las personas naturales

_DSC1019Con el objetivo de enfrentar las agresiones económicas externas y asegurar la soberanía de la nación, el 13 de octubre de 1960 el gobierno revolucionario dictó la Ley de Nacionalización de la Banca. De tal forma, se declaró pública esa función y pasaron a ser propiedad estatal cinco instituciones crediticias y 44 bancos privados, de ellos seis extranjeros. Como continuador único se declaró al Banco Nacional de Cuba, cuya presidencia la ocupaba entonces Ernesto Che Guevara.Leer más »

¡Ay, mi madre: el auditor!

Cierta mala fama los persigue. Gente peligrosa dicen algunos, amantes de los problemas, afirman otros y así las miradas de desconfianza se siembran al paso de los auditores. Cuestionamientos alejados de la realidad; son ellos encargados de evitar el descontrol y poner al desnudo la incorrecta administración del patrimonio público. “La tarea es difícil. Sin […]

Desde la cultura, también el aporte

A partir del primero de enero del presente año entraron en vigor resoluciones que norman el tratamiento financiero y tributario al sector de la cultura. En ellas se especifican requerimientos que deben cumplir los artistas y creadores, así como bonificaciones que pueden solicitarLeer más »

Y los huevos, ¿dónde están?

Desde que el año pasado comenzó la venta liberada de huevos se mantienen las inquietudes en cuanto a su distribución. Inconformidades acerca de los sitios en que se expenden, así como la cantidad y periodicidad del surtido resultan comunes.

En la red de abastecimiento el huevo liberado se agota en pocas horas.
En la red de abastecimiento el huevo liberado se agota en pocas horas.

Saturación del mercado, desabastecimiento y, en la actualidad, una estabilidad relativa, han caracterizado la oferta del producto, muy frecuente en la mesa del cubano. Hoy, aún no se satisface la demanda.Leer más »

Sistema tributario: ¿el gran desconocido?

Los ciudadanos con obligaciones tributarias deben interiorizar la necesidad de, en primer lugar, estar informados, pues el desconocimiento de la ley no exime de responsabilidad y también de buscar asesoramiento ante cualquier duda.
Los ciudadanos con obligaciones tributarias deben interiorizar la necesidad de, en primer lugar, estar informados, pues el desconocimiento de la ley no exime de responsabilidad y también de buscar asesoramiento ante cualquier duda.

Hace unos días conversaba con un amigo cuentapropista. Estaba un poco angustiado porque debía completar la declaración jurada sobre sus ingresos personales. Veía el proceso como una carga innecesaria, no entendía para qué hacía falta si él pagaba sus impuestos mensualmente y la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) tenía todos sus datos.

Mientras le comentaba cuáles podían ser para él los beneficios de cumplimentar esa obligación en tiempo, me miraba con expresión incrédula y cuando le dije que se hacía en todo el mundo solo me contestó: ¿de verdad? Ahí fui yo quien se preocupó y comencé a interrogarlo sobre si había pedido asesoramiento alguna vez o simplemente había leído los papeles que le enviaban desde la ONAT, y concluí que no estaba para nada claro sobre el tema.Leer más »

¿Quién llegó primero al mundo?

makako_vagoDurante el año 2013 el salario medio en la provincia de Matanzas fue de 399 pesos, cifra que no satisface las expectativas de la población trabajadora, deseosa de aumentar su poder adquisitivo. Pero, una pregunta se impone: ¿será posible un crecimiento del sueldo con los niveles actuales de productividad?Leer más »