Museo de Bomberos: La historia detrás del fuego

Este Cuartel de Bomberos es el más antiguo del país que se mantiene como tal.
Este Cuartel de Bomberos es el más antiguo del país que se mantiene como tal.

Para combatir el fuego no solo son imprescindibles la preparación y el equipamiento adecuado. Antes las llamas vale mucho la valentía, pero no una imprudente, sino la que se arma de fortaleza, toma decisiones rápidas y arriesga la vida si con ello derrota otros peligros.

Quizá por eso el heroísmo de los bomberos cautiva en la infancia y en la adultez inspira respeto. Sus historias, por cuanto tienen de épicas, merecen ser preservadas y justo eso sucede al interior de la Estación de Bomberos Enrique Estrada; un edificio significativo dentro del conjunto arquitectónico de la ciudad, de indudable valor patrimonial y que alberga al Museo de Bomberos de Matanzas.

EL AYER DE UN EDIFICIO Y DE SUS OCUPANTES

En el libro Las Villas y Matanzas. Guía de arquitectura y paisaje se afirma que “en 1863 se compra el solar donde estuviera la demolida batería de La Vigía y se le encarga al arquitecto municipal Pedro Celestino del Pandal y Sánchez la construcción del parque Cervantes (1873), considerado como uno de los más modernos de la época”.

Sin embargo, este fue abandonado y por ello se requirió el terreno para construir el Cuartel de Bomberos, que se inició el 8 de marzo de 1897 y culminó el 12 de agosto de 1900; y, según el texto, es además de la última intervención en la plaza de la Vigía, la muestra más acabada del neoclasicismo en Matanzas.

El ingeniero Bernardo de la Granda y Callejas “lo dotó de un frontis triangular sostenido por columnas, a modo de templete, con muros de canto a la vista, en almohadillado, para dotar a la superficie de textura”.

Sin embargo, a inicios del siglo XX, ya los bomberos de la urbe, bajo la égida de su jefe Enrique Estrada, acumulaban una trayectoria de altruismo hacia la población. El Batallón de Honrados Obreros Bomberos de Matanzas, surgido el 19 de noviembre de 1836, podía presumir de emprendimientos como la creación en 1856 de una agrupación musical, antecesora de la actual Banda de Conciertos. Asimismo, en 1893 concibieron la Estación Sanitaria, donde se atendía gratuitamente sin distinción de clase, sexo o raza.

Un año después, idearon el primer Dispensario para niños pobres; allí les proporcionaban educación, ropa, alimentos e, incluso, llegó a funcionar como una especie de hogar para infantes sin amparo familiar. Cada una de esas iniciativas contó con su espacio dentro del inmueble del ingeniero De la Granda.

El nuevo emplazamiento gozaba de la ventaja, aún vigente, de situarse en una posición estratégica: en el centro de tres barrios significativos, Versalles, Matanzas y Pueblo Nuevo. En aquel entonces, para ser bombero voluntario el único requisito era tener un oficio.

UN MUSEO ÚNICO EN EL PAÍS

“Aquí no se aplica lo de llevar las manos detrás, todo se puede tocar, y si el visitante lo desea se viste como los bomberos y hace los mismos ejercicios que ellos en el polígono”, cuentan con sano orgullo Biolexi Ballester Quintana, directora de la institución, y Rosa Quintana Greck, responsable de Inventario.

Ellas son dos de los cinco trabajadores del museo, que coexiste con una Unidad de Bomberos y con el resto de las estructuras del Sistema del Cuerpo de Bomberos en la provincia; condición que lo hace único de su tipo en el país.

La historia de esos hombres resultaba tan singular y hermosa en el territorio que las autoridades de Patrimonio siempre pensaron en la necesidad de que existiera un lugar dedicado a ellos. En 1998 se materializó la idea, pero solo tenían 301 piezas y emprendieron una campaña de rescate, hoy ya son más de 3 000.

El museo posee la mayor cantidad de bombas de vapor reunidas en un solo espacio.
El museo posee la mayor cantidad de bombas de vapor reunidas en un solo espacio.

“Dondequiera que hacemos una exposición transitoria- que son muchas por la riqueza de nuestros fondos- nos hacen donaciones. Estamos enfrascados en completar la plantilla del Cuerpo de Bomberos desde 1836. Resulta un proyecto ambicioso, mas, cuando encontramos una dirección en el Archivo Histórico y tocamos esa puerta, nos encontramos con descendientes dispuestos a colaborar. A veces ya no vive ahí esa familia, y hay otra que también tuvo un bombero”, comenta Biolexi.

Añade Rosa que para asegurar la salvaguarda de los hechos del presente, cada comando posee comisiones y libros de historia. También se confeccionan las hojas de vida de los jubilados y fallecidos, así como de aquellos con más de 10 años de servicio.

Inmerso en proyectos como la restauración del edificio atendiendo a sus valores y espacios originales, la confección de un libro que reúna las investigaciones del enfrentamiento al fuego en Matanzas, y la extensión del círculo de interés para niños, el museo mantiene empeños tan loables como un Centro de Documentación para el público, siempre bajo la premisa de impedir el olvido de quienes lo arriesgaron todo.

 

Anuncios

Tierra con sabor a dulce

Maestros dulceros, casquitos de guayaba, el zumo de la naranja en las madrugadas… Las tradiciones definieron por mucho tiempo a Los Arabos, y aunque buena parte se ha perdido, la de elaborar dulces y alimentos en conserva se niega a desaparecer

Su padre fue maestro dulcero, la familia completa se relacionaba con ese mundo, y Andrés Echevarría Jiménez siguió el mismo camino. Hizo de todo, comenzó a trabajar en la producción y terminó como chofer. Su hija, Ana María, aún recuerda aquellos viajes a la capital; él distribuía los dulces que varios hospitales recibían con entusiasmo. Si le preguntaban quién era la muchachita que lo acompañaba, no demoraba en lanzar la broma: “mi secretaria”.

Alberto Rodríguez Álvarez también brinda oportunidades a la remembranza, y cuenta que en los primeros años de la Revolución, cuando aún no tenía una carrera ni trabajo, peló naranjas con la maquinita que le prestó un amigo, para ganar un poco de dinero. Durante las madrugadas, en el patio de uno de los establecimientos, dejaba junto a otras personas la fruta lista para cocinarla.

En Los Arabos abundan historias como estas, solo hay que detenerse a escuchar. Durante el siglo XX, la cultura dulcera caracterizaba al territorio, donde también proliferaban los zapateros y talabarteros. Alberto, quien logró ser profesor de psicología y trabajó por años como metodólogo de cultura popular tradicional, esclarece desde la sala de su casa que en el siglo XX existían allí siete pequeñas fábricas de dulces: entre ellas Los Ángeles, La Famosa, Santa Isabel y la de Rafael Pérez – Manes,

“La Mora se hizo famosa por la calidad de sus conservas, la mermelada de mangos traídos de Oriente, el dulce de naranja, de coco. La Revolución fomentó La Guajira, en ella se empleó a gran número de pobladores, sobre todo mujeres, que antes no desarrollaban labores públicas”.

Además de las reconocidas de forma oficial, que contribuían al erario público, pululaban los pequeños emprendimientos de donde surgían las tentadoras golosinas o el puré de tomate. La industria, sencilla pero fructífera, generaba ganancias para quienes vivían en los campos cercanos.

“Traían en las guagüitas de línea los casquitos listos para ser cocidos. Trabajaba toda la familia, antes del 59 no se podía hacer otra cosa, desde que tenías edad te sentaban y tenías que aprender a pelar y limpiar la guayaba.

“Los grandes maestros lograban darle el punto al dulce arabense, y alcanzó fama nacional”. Sin embargo, por razones indeterminadas y en periodos de tiempo que se pierden en la memoria de los testigos, las fábricas desaparecieron de forma paulatina dejando detrás mucho de sabor amargo. Solo una sobrevivió.

CONSERVAS EN TIEMPOS MODERNOS

Noelvis Mario Peláez es un maestro dulcero de estos tiempos. No heredó el oficio, se lo ganó paso a paso. De operario de tapadora, pasó al baño de María; entonces, optó por un curso y ahora elabora dulces en almíbar, encurtidos y mermeladas en la Unidad Empresarial de Base Los Ángeles.

La fábrica de conservas ofrece empleo a más de un centenar de arabenses.
La fábrica de conservas ofrece empleo a más de un centenar de arabenses.

La mayoría le llama, sin complicaciones, la fábrica de conservas. Desde 1936, tiempos en los que pertenecía a un español, el vapor y los olores agradables se suceden entre sus muros. Respecto a las instalaciones con las cuales coexistió, exhibía mejor tecnología.

Hoy, con máquinas tapadoras de 1949, se le puede tildar de “vieja” sin reparos. No obstante, gracias a 15 días anuales de mantenimiento y las reparaciones durante eventuales roturas, afronta las campañas de tomate, mango y guayaba; mantiene otras líneas como las de frutabomba y casco de toronja; y sus elaboraciones llegan a escuelas, hospitales, círculos infantiles, hogares maternos y de ancianos, también se venden en los Mercados Ideales.

Por ocho horas, a partir de las cinco de la mañana, hombres y mujeres procesan las frutas que aportan los productores de la zona hasta convertirlas en alimentos enlatados y etiquetados. El jefe de producción Adolfo D. Carrasco Sotolongo explica que el salario depende de los resultados, “y es bueno mientras haya producción”.

Con tecnología de la década del 40 del siglo pasado y trabajo manual, Los Ángeles aún vive y produce.
Con tecnología de la década del 40 del siglo pasado y trabajo manual, Los Ángeles aún vive y produce.

Muchos obreros son jóvenes, incluso los jefes de turno, una ventaja si se piensa en la continuidad. Parte de ellos ha ascendido en sus responsabilidades mediante la capacitación. Aunque el personal no fluctúa, no se espera a que algún puesto quede vacío para formar a quien pueda asumirlo.

Estos enlatados no constituyen el último reducto; hechos en casa, los turrones alicantes, de maní con ajonjolí y las barras de guayaba llevan el nombre de Los Arabos por toda la provincia, y puede que del país. Hay tradiciones que se resisten al tiempo, y parece que las dependientes de consumidores golosos, mucho más.

Palabras del Che honran a Guiteras y Aponte (+ Fotos)

“El recuerdo de aquellos muertos gloriosos tiene cierto aire de alegría… poder decirles a aquellos grandes sacrificados de otras épocas que el pueblo cubano supo cumplir con su memoria y que hoy les ofrece el regalo de esta nueva Cuba… la materialización de esos sueños que los llevaron un día 8 de mayo a morir asesinados”, dijo el comandante Ernesto Guevara hace 55 años acerca de Antonio Guiteras y Carlos Aponte, y sus palabras se escucharon otra vez en el Museo Memorial El Morrillo como homenaje a ambos patriotas.

“Porque somos también lo que quería Guiteras”, afirmó el Che además en 1961; y la frase nombra la muestra que exhibe la institución a propósito de los 81 años de la caída en combate de los revolucionarios cubano y venezolano.

Conforman la exposición tres fotografías en blanco y negro, las cuales atestiguan el tributo del Guerrillero Heroico a dichos héroes dos años antes, en el obelisco que recuerda el lugar de sus muertes.

Las instantáneas recibidas por donación, y en los fondos del museo desde finales de la década del 90, sobresalen por el alto valor histórico, pues no existen documentos o grabaciones que  reseñen el suceso.

Guevara, internacionalista y antimperialista como Aponte, admiraba a Guiteras, precursor de la idea de la lucha armada para transformar la realidad cubana, y a quien solo la muerte impidió salir al extranjero para volver junto a una expedición liberadora, como hicieron años después los combatientes del Granma.

Como parte de la evocación, representantes de la embajada de la República Bolivariana, miembros de las brigadas de solidaridad entre Cuba y Venezuela Guiteras-Aponte, y la francesa Mario Muñoz, se unieron al pueblo matancero en una peregrinación desde el obelisco hasta El Morrillo, y en la ceremonia donde se reafirmaron la unidad y solidaridad entre las patrias de Martí y Bolívar.

Asimismo, fue reconocida la vocación de servir a otros pueblos, viva en la contemporaneidad, del licenciado en Enfermería José Caballero Vento. Integrante de la brigada médica Henry Reeve, recibió la medalla Carlos J Finlay por su hazaña laboral en la lucha contra el ébola.

Tesoros al interior de Matanzas

La edificación donde se emplaza el museo de Limonar resalta dentro de la arquitectura del municipio y posee en sí misma un extraordinario valor.

Ella sabe enamorar. Apela a la sorpresa, la curiosidad, y una termina asombrada, con los ojos muy abiertos, deseando no perder ni un solo detalle de la hermosa e insospechada historia local.

Mariela Medina Dihigo tiene el don de los apasionados, y más de 30 años de trabajo en el museo municipal de Limonar avalan su condición de defensora a ultranza del patrimonio por esos lares. Como técnica de animación, afirma que persigue la meta de mantener a las personas, en especial a los niños, visitándolo.

“No puede permitirse que pierdan el hábito; porque entonces el día que tengamos las condiciones ideales para el servicio  nadie vendrá. A este trabajo hay que ponerle el corazón, si no se vuelve rutinario”.

La institución se ubica en un fastuoso edificio, construido por iniciativa de Basilio Martínez, propietario de uno de los ingenios de la zona, quien donó a la Sociedad Económica Amigos del País parte de su fortuna para establecer dos escuelas mixtas y sin distinción de razas: en Marianao, La Habana, y la de Limonar; que se inauguró en 1890 con el nombre de su hermana Encarnación.

Luego del triunfo revolucionario se ubicaron allí diversos centros, hasta que en 1991 se decidió crear un museo en la cabecera municipal; “comenzamos con dos salas: desarrollo económico y esclavitud, y llegamos a tener cinco”.

Actualmente, el personal espera una reparación capital que se prevé para 2018 y, sobre todo, nuevas vitrinas, pues el comején ha atacado la madera de las mismas, obligándolos a desmontar. Por ello sus salas lucen semivacías.

“Priorizamos salvar los cristales, que son los elementos más difíciles de conseguir. Guardamos las piezas en el almacén, hoy se encuentra atestado. Tenemos fondos muy ricos y podríamos mostrar un gran museo, esencialmente en el ámbito deportivo, pues somos un territorio de grandes atletas; muchos nos han hecho donaciones, como Javier Sotomayor”, afirma Medina Dihigo.

También escasean los materiales para la conservación, que “se hace con lo que busquemos en el propio territorio, nos las ingeniamos”

No obstante las dificultades, se esmeran en mantener las áreas limpias y profundizar la vinculación con las escuelas; “aquí se desarrolla la tertulia cultural América Bobia y nos sumamos a iniciativas comunitarias. Nada se ha parado a pesar de no contar con directora en este momento, porque el personal es estable y posee sentido de pertenencia”.

GUARDIANES DE LA MEMORIA

El museo Clotilde García de Los Arabos aguarda por que se repare su carpintería en 2017. La construcción donde radica también posee significativos valores patrimoniales, por sus rasgos Art Deco.

El deterioro de la carpintería constituye uno de los puntos más sensibles para el museo de Los Arabos.

En sus ocho salas se atesoran fondos inestimables para contar la historia del municipio, entre ellos actas capitulares, objetos de héroes de la localidad como José María Duarte, y una colección de la Orquesta América, donada por el propio Ninón Mondéjar.

Acoge, asimismo, las visitas escolares y constituye sede de otros eventos e iniciativas, como la Cátedra del Adulto Mayor. Ana María Echevarría Gómez, técnica de conservación, refiere que faltan recursos para desarrollar su labor, entre ellos pegamento y grasas y polvos para limpiar las piezas.

Tal situación se repite en toda la provincia. Aymara de la C. Falcón Rodríguez, especialista del departamento de Conservación del Museo Provincial Palacio de Junco (MPPJ), explica que falta el papel de restaurar documentos y otros materiales. Para enfrentarlo la institución debe buscar alternativas, debido a que la dificultad no se halla en el dinero, sino en el acceso, “la demanda es alta. Tenemos objetos de mucho valor esperando por la restauración”.

Aunque las carencias de productos y las dificultades constructivas signan el destino de los museos municipales en la provincia,  la etapa actual luce más halagüeña con las acciones, en unos casos de mantenimiento y en otros de aporte a la museografía (vitrinas, paneles, bases), en los de Colón, Jovellanos, Triunvirato, Girón, el Museo de la Comandancia y el de Pedro Betancourt, uno de los más críticos y en peligro de desaparecer”.

Isabel Hernández Campos, directora del MPPJ, aclara que en la provincia existe una red de 24 museos, de ellos solo dos no pertenecen a Cultura: el del Azúcar y el de los Bomberos. Para todos, el Palacio de Junco funciona como Centro Metodológico Provincial.

“En cada municipio existe una de estas instituciones, en algunos hay varias. Deviene responsabilidad de los territorios el mantenimiento de las mismas, el cual debe incluirse en el plan. El Centro Provincial de Patrimonio responde directamente solo por el Provincial, el San Severino, y el de Arte; aunque en más de una ocasión ha apoyado con sus divisas cambios en el montaje, compra de insumos e, incluso, acciones constructivas donde la localidad no ha podido afrontarlas”.

Quizás el caso más grave sea el de Varadero, donde hubo que evacuar el museo por el mal estado del inmueble. Sus trabajadores se encuentran en el de Cárdenas, esperando que el Ministerio del Turismo, propietario del edificio, les asigne uno nuevo.

Entre acciones de superación, muestras del mes, exposiciones transitorias, museos móviles, concursos y eventos, el museo municipal continúa latiendo por su terruño, sembrando el amor y el respeto hacia el ayer en los más pequeños, impulsando la vida cultural. Por sus aportes a la preservación de la identidad y de la memoria histórica merece todos los esfuerzos para mantenerlo en pie. Sería de ingenuos obviar su papel neurálgico en los tiempos que corren.

¿Quién le pone el cascabel al irrespeto?

Tanto se ha escrito en este Semanario sobre el respeto al conjunto escultórico del Parque de La libertad, que parece empeño vano volver a hacerlo; pero el silencio jamás será alternativa mientras el maltrato continúe

Este es un sitio para venerar; lamentablemente, el tranquilo panorama se transforma en horas de la tarde y noche por obra de la indisciplina.
Este es un sitio para venerar; lamentablemente, el tranquilo panorama se transforma en horas de la tarde y noche por obra de la indisciplina.

Apenas son las seis de la tarde de un sábado y atravieso, como de costumbre, el Parque de La Libertad. Mantengo el hábito de mirar hacia su centro y fotografiar, sé que encontraré alguna violación.

Esta vez no resulta diferente; aunque prefiero no publicar las imágenes y quedarme con aquella más agradable que tomé en horas de la mañana. Dos niños corren alrededor de La Libertad; desaforados, lanzan una lata vacía de cerveza que golpea el rostro de esa estatua y los pies de la imagen de Martí.

Bajan, suben, brincan, aplastan una ofrenda floral. Parece que ningún adulto los supervisa. Entonces, de algún lugar surgen dos mujeres que los llaman porque “es hora de irse”.

Recuerdo entonces lo que me comentó Gilberto Martínez Orgallez, uno de los restauradores del conjunto escultórico, cuando en 2014 intervenía el sitio: “Luchamos con el paso del tiempo, más difícil resulta enfrentar el paso del hombre”.

A LA VISTA DE TODOS

Las indisciplinas sociales que afectan a esta obra (1909) del escultor italiano Salvatore Buemi se extienden desde hace mucho tiempo. Alarma que sucedan  a la vista de todos, en un área donde se enclavan significativas instituciones gubernamentales y culturales, como el Comité Provincial del PCC, la sede del Gobierno Provincial, la Dirección de Salud Pública, el Museo Farmacéutico, la Sala White, el cine Velasco, entre otros.

Sobre el conjunto ­-Monumento Local y situado en un centro histórico urbano Monumento Nacional- afirma Bielka Cantillo, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, que posee valores singulares, no solo por su simbolismo o importancia artística sino además por su relación con acontecimientos históricos capitales para la historia de Matanzas que se protagonizaron allí.

“A las estatuas les ponen botellas de ron, les echan refresco por la boca. Dejan restos de comida, paquetes de galletas. Hay que respetar, no se deben realizar actividades que aumenten la carga sobre el sitio, como ocurrió durante los carnavales con las piscinas inflables”, agrega.

Al respecto, Mayra Hernández de León, directora de la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos, añade que cuando ocurrió ese último incidente, las autoridades de Patrimonio se dirigieron hasta el Gobierno Municipal, y su presidenta les dijo que al día siguiente las retirarían hacia El Tenis, “pero se quedaron en el mismo lugar hasta el final de las fiestas”.

Relata, asimismo, que aunque se reitera que no se puede hacer nada sin consultar antes con Patrimonio, en la práctica no sucede. “Solo Artes Escénicas pide nuestra autorización para sus espectáculos. La Ley No. 2 de Protección de Monumentos Nacionales y Locales, en su artículo 14, establece que solo nosotros podemos permitir iniciativas en tales espacios”.

Para instalar la wifi en la II Plaza de Armas de la urbe tampoco se consultó a dicha institución. Tanto Hernández León como Cantillo explican que consideran muy beneficioso ese servicio; sin embargo, propicia la concentración de personas, la proliferación de venta de fiambres y la agudización del maltrato a las esculturas.

Nada justifica el daño a un monumento, pero los usuarios de Internet deciden sentarse en su base por varios motivos: los bancos no dan abasto, la iluminación es mejor hacia el centro y solo allí se está salvo de las excretas de los pájaros. También para protegerse del inclemente sol.

Según Leonel Pérez Orozco, conservador de la ciudad, el Citma estudia una alternativa para sacar las aves del lugar, sin dañarlas. En próximas ediciones del Semanario se tratará en profundidad el tema; no obstante, permanece la alerta ante un fenómeno que conlleva deplorables condiciones higiénicas, peligros para la salud humana y mal olor insoportables, junto a la incomodidad para los usuarios.

“También preocupa el caso del Parque de la Catedral, la edificación experimenta un proceso de conservación a la vez que el área se deteriora. A la estatua de Milanés le hacen de todo, casi siempre funciona como un banco”, declara Hernández de León.

¿SOLUCIONES DEFINITIVAS?

La Oficina de Monumentos carece de cuerpo legal para hacer cumplir lo legislado  y a veces parece que se desgasta en una lucha donde prevalecen los oídos sordos. Se irrespeta la historia patria, se rompen las leyes y no hay multas ni llamados de atención, cuando incluso algunos actos califican como vandálicos.

Entre las recomendaciones de conservación preventiva del equipo que trabajo en las esculturas hace varios meses, estuvo limitar el acceso libre del público al monumento y conformar un diseño para el sistema limítrofe. Aún nada se ha hecho.

El conservador de la ciudad apunta que luego de varias discusiones se propuso al Gobierno demoler las escaleras y sembrar un cantero de plantas alrededor, “se retomaría la estructura original que se mantuvo hasta la década del 70, cuando se construyeron tales accesos. La propuesta debe pasar luego a Servicios Comunales. Creemos que a finales de diciembre o principios de enero se acometa”.

La primera opción -colocar una reja que rodeó a la estatua de Fernando VII emplazada en dicha plaza y luego en el Paseo de Martí- se desechó, pues algunos especialistas consideran infeliz la idea de cercar a La libertad.

Cuando la indisciplina ha alcanzado tal grado de impunidad y la poca civilidad se evidencia, se impone la pregunta:?podrá un  simple cantero evitar que el área siga siendo merendero, área de juegos infantiles o banco? Esperemos; si no, habrá que acudir a la reja como en tantas partes del país y del mundo. Lo que no puede continuar es el deterioro de un símbolo que ha sufrido mucho en los últimos años, para vergüenza de quien se sienta matancero.

Hay locuras que son poesía

“Las tinieblas del revés jamás apagaron la certidumbre de victoria”. Faustino Pérez

Foto (4)

  1. Abril, 9. 7:30 am

–Muchacho, quítate esos audífonos. Vas a terminar sobre el parabrisas de un carro.

–Yo bajo el volumen, mami, no te preocupes.

En la puerta, Ernesto da un beso distraído a su mamá. Busca en el reproductor una canción para iniciar el día. Mientras la música lo inunda, repasa mentalmente los contenidos para el examen de Historia. Camina junto al muro del preuniversitario y se detiene, por primera vez, frente a la tarja que ha rebasado tantas veces.

Lee: “Juan Ripoll  García. Julio Ruffin Hoyos. José Pérez Vidal. Combatientes heroicos asesinados en la gesta revolucionaria del 9 de abril de 1958. El pueblo eternamente los recuerda”.

Busca en su memoria: matanceros humildes y miembros del Movimiento 26 de julio,  aquel día tenían la misión de protagonizar sabotajes en la zona industrial. De regreso, fueron perseguidos por los esbirros de Batista y alcanzados en esa misma esquina, muy cerca del entonces Instituto de Segunda Enseñanza. Allí los masacraron.Leer más »

Cuando la inocencia se manchó de sangre

Asesinato de los niños Fermín y Yolanda
Asesinato de los niños Fermín y Yolanda

El corte de caña agota, pero Fermín ni lo siente. Le gusta ayudar al padre, pero tiene otros sueños metidos en la cabeza. Esa noche no se aguanta y le dice a su mamá: “Me sé todos los problemas que pone la maestra.El año que viene voy a empezar en una escuela de milicias, ya estoy bastante grande”.

Nicolasa sonríe condescendiente, casi no puede creer que sus niños crecieran tanto. Fermín la asombra, solo tiene 13 años pero anda loco de admiración por Camilo Cienfuegos y dice que será como él. Yolanda no se queda atrás, dos años menor, quiere ser maestra y practica con cualquiera que se le cruce delante.

Cierto, viven en un bohío muy modesto, en la apartada finca La Candelaria en Bolondrón, Matanzas; pero son una familia feliz. Las oportunidades que crecen para los cinco hijos alegran la vida. Es el 24 de enero de 1963.Leer más »

Cuando abril se enjugó el llanto

Dice el trovador que “con muerte todas las cosas ciertas /grabaron una puerta en el centro de abril/ con patria se ha dibujado el nombre/del alma de los hombres que no van a morir” (Preludio de Girón, Silvio Rodríguez). Tal espíritu debió inundar a los hombres y mujeres que, sin saberse haciendo historia, se reunieron en 23 y 12, frente al cementerio de Colón de ciudad de La Habana, el 16 de abril de 1961.

“Esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”, afirmó Fidel
“Esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”, afirmó Fidel

Esperaban ellos escuchar a su líder, Fidel Castro. El día antes aviones procedentes del extranjero, portando la insignia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, habían bombardeado la base aérea de San Antonio de los Baños y los aeropuertos de Ciudad Libertad y Santiago de Cuba. Siete cubanos perdieron la vida, entre ellos el joven artillero Eduardo García Delgado, quien herido y ante la inminencia de la muerte escribió con su sangre: Fidel.Leer más »