La conflictiva relación entre periodismo y política en Cuba

Go to the profile of Sergio Alejandro Gómez Por Sergio Alejandro Gómez  (Periodista cubano dedicado al análisis de temas internacionales)

Acostumbro a escribir desde la seguridad de la tercera persona, pero sería hipócrita entrar en el debate del periodismo y la política en Cuba sin aclarar desde un inicio que habla una parte implicada.

Desde hace varios años me levanto todos los días con ganas de hacer periodismo, aunque no pocas veces me acueste pensando si no habría sido más saludable estudiar una ingeniería. Kapuscinski desterró a los cínicos de este oficio, pero no dijo nada de los masoquistas.

En un acto de homenaje al diario Revolución en 1961, Fidel hizo un llamado a asumir posiciones ante el inminente enfrentamiento contra el imperialismo.

“Hay que tener siempre presente que antes que el periódico están los intereses de la Revolución. Primero la Revolución y después el periódico”. Luego aclara que no está pidiendo un sacrificio en “la variedad, el estilo y las características de los periódicos”.

Leí estas palabras por primera vez en la biblioteca de Granma, como contraportada de un libro de los ochenta sobre la profesión. Más tarde busqué el lugar y el contexto en que habían sido dichas, a solo unos días de la invasión por Playa Girón.

Creo que defender el proyecto colectivo de soberanía y justicia iniciado en 1959, y al mismo tiempo abordar con honestidad y de la forma más abarcadora posible los problemas de la sociedad, siguen siendo los principales objetivos de una prensa revolucionaria.

El conflicto surge cuando entran en aparente contradicción. La forma en que se ha zanjado el debate durante las últimas décadas, es quizás la causa principal de los tantos problemas con que carga la prensa cubana, criticada por igual en las calles que en el Consejo de Estado.

La visión que podríamos llamar “dogmática” asume la relación entre el espacio de lo político y el periodismo como de subordinación directa, sin margen para la dialéctica ni la negociación inteligente. Así, los intereses políticos (o peor aún, los intereses de los políticos) siempre estarían por encima del ejercicio consecuente del oficio, e incluso de la lógica. De ahí surgen los silencios, las verdades a medias y las preguntas que todo el mundo se hace, pero nunca se ven reflejadas en los medios.

Creo que, con contadas excepciones, esta es la posición dominante en el escenario actual, no solo de la prensa, sino de la comunicación en Cuba.

Algunos justifican que precisamente gracias a muchos de esos silencios y omisiones la Revolución ha llegado hasta aquí, en medio de una historia de adversidad difícil de resumir. Sin embargo, cada día estoy más convencido de lo contrario: la Revolución ha llegado hasta este punto “a pesar” de esos errores, porque tiene otras fortalezas, la primera de ellas el genio de Fidel Castro.

Pero las distorsiones acumuladas generan monstruos en uno y otro lado que pueden terminar por repetir el mito de Saturno, que devoraba a sus propios hijos.

Hay cada vez más periodistas que no saben preguntar y políticos incapaces de responder, las habilidades básicas de cada uno. Las situaciones llegan al punto de la comedia, como el ya mítico cuento del presidente que se bajó del avión y se acercó a un grupo de periodistas cubanos dispuesto a dar una entrevista, pero ninguno tenía una pregunta que hacerle.

Del otro lado, tratando de abolir los vicios de la politiquería, está tomando fuerza la figura de un tecnócrata de las sombras que es incapaz de rendir cuenta de su trabajo y, en verdad, no le importa hacerlo. Solo se preocupa de sus superiores y es incapaz de comunicarse con una persona normal. Cuando lo intenta utiliza la misma jerga que en una reunión de especialistas.

La reciente reducción de los precios de algunos productos terminó en confusión ante la incapacidad de los ministerios implicados para explicar la forma en que las personas se iban a beneficiar.

Si la atrofia es tal que cuesta trabajo dar buenas noticias, quizás se entienda mejor por qué ningún dirigente cubano ha salido a dar la cara por el precio astronómico de la venta liberada de carros.

Y lo peor es cuando se confunden los papeles. Se les pide a los medios que hagan el trabajo que no hacen los políticos mientras los políticos se dedican a hacer el trabajo de los periodistas.

La separación entre la agenda política, lo que dicen los medios, y lo que vive y piensa el ciudadano común, está pasando una cara factura a la prensa cubana, y por consiguiente a la Revolución.

Aunque es un tema recurrente en privado, resulta una y otra vez minimizado en el debate público. Contradictoriamente, somos la plataforma para la discusión de muchos problemas de la sociedad — no siempre con éxito y tino — , pero resulta casi imposible encontrar una reflexión sobre el ejercicio propio.

Las actas de los Congresos de la UPEC recogen nuestro profundo descontento con la forma en que se hace el trabajo, pero cuando el cónclave cierra las puertas, regresamos a las redacciones a hacer el noticiero o el periódico del día siguiente de la misma forma que ayer.

No creo sinceramente que el miedo a las consecuencias del debate sea la explicación, sino la fidelidad de un gremio que siempre ha estado convencido de que la solución llegará “desde arriba”, cuando alguien por fin escuche nuestros sólidos e incuestionables argumentos.

¿Cómo va ir en contra de la Revolución desenmascarar a un político corrupto? ¿Cómo va a ser contraproducente saber cuál fue la sentencia del que ya ha sido juzgado? ¿Por qué no tenemos derecho a conocer nuestra deuda externa y cuánto estamos pagando cada año por los préstamos anteriores? ¿Cómo puede un ciudadano valorar la gestión de un ministro si su presupuesto anual no está disponible de forma clara? ¿Quién puso la regulación que prohíbe tirar fotos dentro de una tienda, que en última instancia podría ayudar a quienes cometen delitos? La lista es dolorosamente larga.

La situación, lejos de mejorar, empeora cada día. Al igual que en “Palabras a los intelectuales”, tras lo dicho por Fidel queda algo flotando en el aire: quién o cómo se deciden los márgenes de lo revolucionario; qué queda dentro y qué queda fuera.

La respuesta no puede ser otra que una fórmula participativa, democrática, pues la Revolución somos todos, incluidos los periodistas.

Es necesario empoderar la visión “antidogmática”, que parte de asumir que entre lo político y el periodismo hay una relación indisoluble pero sujeta en cada caso a negociación y búsqueda de consensos; que entiende la información como un derecho ciudadano y no como un mero instrumento en función de determinados objetivos, por más altruistas que estos sean. La que surge tras interiorizar la revolución ocurrida en los últimos años en las formas de consumo de los públicos.

El televisor se puede apagar y el periódico terminar en la basura. Hace mucho tiempo está superada la idea de que tener los medios garantiza las audiencias. Además, las personas siempre tienen la opción de no creer. Y no hay nada más peligroso para un sistema que perder su credibilidad.

Tampoco se puede ser ingenuo. El mero acto del periodismo es una actividad política. Nadie habla por hablar. Pero intentar hacer política — por y para la política misma — en los medios de comunicación, termina matando la esencia de nuestra profesión.

El periodismo tiene primero que ser, para luego encauzar su intencionalidad, con mucha sagacidad e inteligencia, siempre bajo la lupa de los principios.

Y esta reflexión es más imperiosa ante la evidente emergencia de medios de comunicación privados que utilizan el periodismo — en la mayoría de los casos con calidad— a favor de sus intereses políticos.

No pretendo ser ambiguo al respecto. Creo en el derecho que cada cubano tiene de proponer un proyecto de país distinto al actual, siempre que actúen de manera ética y no al servicio de potencias extranjeras.

Lo que me preocupa es el derecho a defender el mío.

Post relacionados:

https://delupasycatalejos.wordpress.com/2016/02/16/periodistas-yo-superheroes/

https://delupasycatalejos.wordpress.com/2015/06/22/ser-periodista-es-complicado/

 

Ana Belén Montes. El espionaje, la ética y el deber.

Por Rey Montalvo

s635-0206171657.source.prod_affiliate.84“Espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como cualquier otra nación, quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.”

Esto no lo dijo Obama, aunque ahora se presenta como el máximo defensor de la equivalencia entre los países; no es una frase desenvainada de la historia norteamericana, que siempre ha tenido líderes inconsecuentes entre actos y discursos; esto lo dijo una mujer y a muchos les pareció extraño.

Ella fue una gran agente de los Estados Unidos, trabajó para la DIA y el Pentágono, se codeaba con los analistas de la CIA y la Casa Blanca, era miembro del secreto “grupo de trabajo inter-agencias sobre Cuba”; pero más que todo, Ana Belén Montes respiraba como los buenos seres humanos, los justos, los mortales, a los que misteriosamente llamamos héroes por creerlos perfectos.

Ana Belén Montes no quiere ser heroína, es demasiado humilde; no quiere que pidan por su libertad, asume la culpa de no cumplir las órdenes improcedentes de su gobierno. Ayudó a Cuba porque pensó que era lo correcto, y no se arrepiente. En el juicio (hace 15 años) donde la llamaron traidora, dijo:

“Todo el Mundo es un solo país (…) Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. Él establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados, con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero, nunca hemos aplicado a Cuba.”

Muchos pedimos por la libertad de Ana Belén Montes, que no cumplió con su deber resueltamente como los seres pobres de espíritu; actuó según la frase de un puertorriqueño como ella (Pablo de la Torriente Brau): “el deber termina donde empieza la arbitrariedad de la ley”.

(http://cubalaopinion.blogspot.com)

La Feria de los dinosaurios

Por Rey Montalvo

Por sugerencia de una amiga salí a buscar 1984 en la fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede principal de la Feria Internacional del Libro de La Habana; pero la polémica novela de Oswell se agotó demasiado rápido y no alcancé a descubrir, en ese entonces, la relación de Winston y su pánico a las ratas, con el Gran Hermano.

Un hombre me gritó: “Compra el libro más vendido de la Feria, regálate los rompecabezas de dinosaurios”. Lo vi de lejos en las mesas y luego en muchos bolsos, sentí una ligera angustia.

Caminé desorientado entre pregones y olores (no a libro, sino a comida); estaba medio aturdido por la música alta y divergente al contexto literario. Después de una búsqueda exhaustiva, encontré una biografía de Neruda a solo tres pesos en moneda nacional (que agradecí asombrado), un ejemplar de Infidente, premio de novela Alejo Carpentier 2015, y algunos textos de cocina para cultivar pasiones.

Siempre aplaudo el asequible precio de muchos libros, mayormente en plataformas cubanas, la oportunidad exquisita de conocer autores y la presencia de diversas editoriales lo cual, también, garantiza variedad.

Si no salí en paz del lugar no fue tanto por la ausencia de Elpidio Valdés para los niños, porque las Barbies, Mickey Mouse y Winnie Pooh son sustitutos remotos (infelizmente), que además se alzan como símbolos en todas las atracciones; no fueron los afiches de Leo Messi y Cristiano Ronaldo por todas partes como escritores valiosos, y muchos jóvenes sin conocer el rostro de Nicolás Guillén, ni su merecida condición de Poeta Nacional; no fue la ubicación desprolija de las editoriales, donde a un patrimonio como Vigía la rodeaban camisetas del Fútbol Club Barcelona; tuvo que ver (sintiéndolo como un todo) con el peligroso vaho del consumismo neoliberal, los alaridos de los mercaderes para ofertar sus libros sin letras, cotizados por niños y adultos con una posición económica alta.

Me decepcionó la falta de Galeano y Benedetti (uruguayos, por demás) en los estantes; la abundancia de textos caros mientras más ligeros; el rostro de algunos, que como yo, no encontraron la dignidad que fuimos a buscar en la Feria.

¿Merecen los autores, después de tanto proceso creativo, no poder presentar su libro con comodidad por el ruido de varios cantos a la vez? ¿Merecen las instituciones cultivadoras del buen arte, después de muchos meses de preparación, que el efectismo mercantil estigmatice el evento? ¿Merecen los lectores serios sentirse desplazados de su propia casa?

Está en peligro la identidad cultural, la supervivencia del buen gusto, la perdurabilidad del evento como una plataforma mística y no como una feria de culto a la gastronomía musical, los trampolines para niños y la farándula deportiva. Existe el riesgo de olvidar autores propios y perder los símbolos de nuestra literatura. No quiero vivir un futuro de alienación y desmemoria.

Al final le pedí prestado a mi amiga aquel libro que buscaba, me cautivó la trama y no pude desprenderme de él hasta el final. Me identifiqué con el personaje, porque también temo demasiado a las ratas; no obstante, descubrí que no era mi mayor miedo. Profundamente me hace temblar la idea de escuchar, otra vez, que lo más vendido de la Feria Internacional del Libro son rompecabezas de dinosaurios.

(Tomado de http://cubalaopinion.blogspot.com/)

La lupa y el catalejo

Cada lunes leo con avidez los comentarios que esta Maestra publica en la edición dominical de Juventud Rebelde. Porque admiro su lucidez, su juventud intelectual, me invadió una alegría casi infantil cuando encontré la semejanza entre el título de la columna de esta semana y el nombre de mi blog. Y aunque no  tienen que ver sus palabras con mi humilde plataforma, me inspiran a seguir…

Por Graziella Pogolotti Graziella Pogolotti

La lupa agranda lo pequeño. El catalejo acorta las distancias. Literal o metafóricamente, hechos a la medida del ojo humano, ambos instrumentos sobreviven a la creciente irrupción de las nuevas tecnologías. La lupa nos permite hurgar en lo más íntimo y recóndito de nuestra realidad, en los detalles reveladores de la esencia de nuestros conflictos. El catalejo define, en el aquí y en el ahora, las coordenadas básicas del mundo en que vivimos.

En días recientes, sus Santidades, el Papa Francisco y el Patriarca Kirill, firmaron en La Habana un documento de enorme alcance en un planeta cargado de incertidumbre, amenazado por la autodestrucción de la naturaleza y la desaparición de los seres humanos que la habitan, devorado por el insaciable afán del lucro y por la indetenible carrera armamentista.

Muchos observadores subrayan la importancia de salvar el cisma milenario que separó a los cristianos de Oriente y de Occidente. Vía de superación de antiguos fundamentalismos, este gesto, de indiscutible valentía, traduce en hechos concretos una proyección ecuménica largamente acariciada. Su significado sobrepasa el hábito circunscrito a los creyentes.

Las iglesias y las naciones siempre han tenido clara conciencia del poder convocante de los símbolos. Cristóbal Colón plantó los pendones de Castilla y Aragón en la isla semidesierta de las Bahamas, para dejar sentada la apropiación de un mundo que, desde entonces, se llamaría Nuevo. El Papa Francisco y el Patriarca Kirill enviaron un mensaje cargado de sentido al escoger a La Habana como sitio de encuentro. En momentos de tanta trascendencia, nada es casual. En efecto, calificaron el sitio seleccionado de «encrucijada entre el norte y el sur, entre el este y el oeste». En el siglo XVIII, el historiador Arrate definió a la Isla como «llave del nuevo mundo y antemural de las Indias Occidentales». Por supuesto, el criollo ilustrado se situaba todavía en la perspectiva de Madrid y se centraba en los rasgos del entorno geográfico.

Ahora, sin embargo, en pleno siglo XXI, ante los peligros que nos amenazan, los firmantes no aluden a la geografía. Tampoco evocan el puerto que acogía a las flotas antes de cruzar el Atlántico, cargadas de oro y plata arrancados a las entrañas de América. Reconocían en Cuba, en el Caribe, y en la Tierra Firme, un espacio comprometido con la defensa de la paz, libre también, por común acuerdo, de armas nucleares.

En el trasfondo de tan prístina declaración, intervienen también razones de orden histórico y cultural. Con palabra profética José Martí percibió temprano que el centro de gravitación del mundo comenzaba a abandonar a Europa y se trasladaba, con paso de siete leguas, a la otra orilla del Atlántico. Vivió en Estados Unidos sin perder un minuto en el estudio de una sociedad que abría numerosas interrogantes al porvenir. Observó las ansias de expansión y comprendió las intenciones ocultas tras la Conferencia Monetaria Panamericana. «Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar», afirmó, asimismo, el Maestro. Por eso «patria es humanidad».

José Martí empleó simultáneamente la lupa y el catalejo. Fundó la unidad desde abajo. Llevó su oratoria incandescente a los círculos de trabajadores e introdujo el periódico Patria en Cuba de manera clandestina. Tuvo que valerse de los recursos del conspirador. Los detalles descubiertos a través de la lupa le permitieron valorar a los hombres y las mujeres en la medida exacta de cada cual. Así lo demuestra su extensísimo epistolario. Sabe tocar la fibra sensible de cada persona y puede resultar ríspido cuando lo considera necesario. El catalejo se proyecta hacia la más prestigiosa prensa hispanoamericana de la época. En Nuestra América, la isla se inscribe en el proyecto continental.

En cada caso, con precisión de artesano, tiene en cuenta los rasgos característicos del interlocutor deseado. En otro tiempo, Fidel procedió con similar estrategia. La historia me absolverá se distribuyó de mano en mano. Del conocimiento de ese programa surgió el compromiso de los futuros combatientes de la Sierra y el llano, así como su extensa retaguardia. Después del triunfo de la Revolución acudió a la pantalla de la televisión para convocar a la reflexión y al diálogo íntimo mientras andaba por las calles y frecuentaba la Universidad. Al revisar nuevamente su discurso pronunciado en la ONU en septiembre de 1960, podemos desentrañar aspectos esenciales de su estrategia comunicativa. La campaña contrarrevolucionaria había alcanzado una temperatura altísima dirigida a satanizar la imagen del proceso transformador recién iniciado. La tribuna internacional ofrecía el espacio ideal para romper el cerco mediático. Pero el orador había identificado a sus interlocutores verdaderos en aquella sala repleta. Eran los recién llegados, representantes de antiguas colonias que estaban conquistando su independencia política. El catalejo se orientaba hacia el Tercer Mundo. El llamado de ese día al cese de la filosofía del despojo tiene hoy más vigencia que nunca. Con las armas listas para la defensa necesaria, el país reafirmaba su vocación por la paz.

Por su historia y por su cultura, por su solidaridad con los oprimidos, por sus pequeñez altiva, por el empleo de la lupa y el catalejo en favor de la construcción de un proyecto original, atemperado a las realidades de nuestra América, La Habana se sitúa en la encrucijada simbólica, abierta a la paz y a la esperanza, tesoros inapreciables para el diseño de un porvenir mejor.

(Tomado de http://www.juventudrebelde.cu)

Los números de 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 8.300 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 3 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Afirma experto que Cuba y EEUU avanzan con rapidez en su relación

Por Jorge Legañoa Alonso

Restablecimiento de relaciones diplomáticas Cuba-EUALa Habana, 17 dic (ACN) Justo a las 12 del mediodía del 17 de diciembre de 2014, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama develaron el suspenso mediático de toda la
mañana: los Héroes Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino estaban de regreso en su Tierra; pero había más, ambos mandatarios dejaron al mundo
boquiabierto con la decisión –cocinada por 18 meses– de comenzar el camino para restablecer relaciones diplomáticas.

Contrario a las ocasiones anteriores en que ambos gobiernos se habían sentado a conversar, esta vez lo primero, la base sobre la cual construir el edificio de los nexos bilaterales, sería restablecer los vínculos diplomáticos y reabrir las embajadas en La Habana y Washington.
Para el doctor Ernesto Domínguez, investigador y profesor del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CESHEU) de la Universidad de La Habana, “el
proceso ha avanzado con una notable rapidez”.
Esta opinión es apenas una de las tantas que accedió a compartir entre sorbos de café con la Agencia Cubana de Noticias y que ponemos a disposición de los lectores, a propósito del primer aniversario del 17D.
Las relaciones entre Cuba y EEUU aunque han avanzado durante los últimos 365 días, tienen temas aún pendientes en el camino hacia la normalización.
El bloqueo, los programas dirigidos a promover cambios internos en la Isla, la ocupación ilegal del territorio en Guantánamo, las transmisiones radiales y televisivas y una política migratoria preferencial hacia los ciudadanos cubanos son algunas de esas piedras que en el futuro el diálogo bilateral intentará limar en esa premisa de que un modelo de coexistencia civilizada es posible.
A continuación el ping pong con Ernesto Domínguez sobre las relaciones Cuba-EE.UU, un año después:
Desde el 17D de 2014 han sido muchas las noticias publicadas en los medios de comunicación sobre este nuevo camino en las relaciones. A su juicio, ¿cuáles serían los momentos más importantes de este año?
“Más allá del valor simbólico que pudo tener la apertura de las embajadas, el izamiento de las banderas que se llevó la mayor carga en ese sentido, realmente el más significativo es el acuerdo de restablecimiento de relaciones diplomáticas que dieron a conocer precisamente el 17D los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, y que hasta ahora es lo más lejos que se ha llegado con respecto a lo que existía antes”.
“Ese es un punto importante, sobre todo porque creó el mecanismo formal, los marcos para el diálogo directo entre los dos gobiernos de acuerdo a normas internacionales y que ha permitido todo el proceso de negociación posterior sobre diversos temas”.
“Hay aspectos importantes que han tenido menos publicidad, como las negociaciones –no ya a nivel técnico o gubernamental– entre empresas estadounidenses y sectores diversos de Cuba, incluyendo los acuerdos en el área de telecomunicaciones que es solo el inicio de un proceso que debería ser más amplio; pero todo nace de que hay un restablecimiento de relaciones diplomáticas y en cierta medida el comienzo de la eliminación de algunas de las restricciones hacia la Isla con la utilización de órdenes ejecutivas presidenciales que es el
mecanismo más a la mano, eficiente y el que corresponde, por ser un tema de política internacional”.
¿Cuánto más puede hacer Obama para aliviar la carga del bloqueo sobre Cuba?
En teoría, el presidente estadounidense puede hacer mucho más, tanto como que la Casa Blanca puede recurrir la Ley Helms Burton ante la Corte Suprema porque esta legislación limita los poderes establecidos por la Constitución norteamericana para el Presidente en el ámbito de la política exterior; por tanto, la Ley en sí
es inconstitucional y puede ser recurrida si hay una voluntad política”.
“En términos de acciones concretas, mediante las prerrogativas, el presidente puede eliminar un considerable número de restricciones a Cuba, por lo que se puede hacer mucho más en ese camino, pero la pregunta es Obama hará más?”
¿Coincide con el criterio, incluso de algunos voceros del gobierno de Estados Unidos, de que ya ellos hicieron todo lo que podían para modificar aspectos del bloqueo, máxime si se tiene en cuenta que el 2016 es un año de elección presidencial?
“Entre la elección presidencial de noviembre del próximo año y la toma de posesión el 20 de enero de 2017, hay un periodo que los norteamericanos llaman lame duck, cuando el Presidente está finalizando su mandato y en ese lapso de tiempo aprovecha para resolver temas pendientes, e incluso hacen más que en todo el resto de su mandato, precisamente porque no tienen nada que perder y evitan así que sean revertidas algunas de sus políticas”.
“Todo esto tendrá que ver con el contexto de quién gane las elecciones y cómo se reconfigure el escenario político, no solo presidencial, sino también en el Congreso, porque vemos una posibilidad real de que los demócratas recuperen la mayoría en el Senado y mejoren en la Cámara de Representantes”.
“Pero poder es una cosa y lo que probablemente haga es otra cosa, pues por un lado depende de los intereses de política interna, y por otro también no utilizar todas las prerrogativas ejecutivas puede, y de hecho están siendo utilizado, como un instrumento de presión contra Cuba, y así lo dejó entender Obama esta misma semana en una entrevista con Yahoo News cuando señaló que esperaba más avances en la Isla antes de pensar en un viaje a La Habana”.
Incluso hay quien afirma que Cuba ha avanzado poco en las relaciones con EE.UU y que ha sido lenta en la implementación de la actualización de su modelo económico.
“Específicamente en el tema de las relaciones bilaterales, dada las condiciones, porque estamos hablando de un conflicto que tiene más de cinco décadas, con toda una serie de fenómenos condicionantes que va más allá de lo bilateral, problemas internos, problemas globales, etc; con esas características, el proceso ha avanzado con una notable rapidez”.
“Si alguien esperaba que las relaciones fueran normales, cualquier cosa que eso sea, relación normal entre Cuba y EE.UU. en unos meses, eso no es posible con las estructuras actuales en ambos países”.
“Es muy frecuente encontrar noticias de conversaciones en esta u otra área, la firma de acuerdos, reuniones técnicas, la reapertura de embajadas, que parece sencillo pero no lo es, porque hay una serie de aspectos que se solucionaron en apenas seis meses”.
“La otra parte de la pregunta, relacionada con Cuba, te diría que hay una tendencia a asociar la actualización del modelo económico cubano con la relación con Estados Unidos y desde ese país lo están mirando así también y piensan que tenemos que cambiar porque estamos mejorando las relaciones y que supuestamente tenemos que seguir cambiando para avanzar, lo cual intentan utilizar como mecanismo de presión en el sentido de lo que ellos quieren, no en la cuerda de lo
que nosotros tenemos planificado”.
“La sociedad cubana está cambiando con rapidez, tomando en cuenta las características, la historia y de dónde venimos. Las transformaciones que se están realizando son importantes, hablando en términos estructurales de la economía y de la sociedad”.
“El cambio más demorado que se pudiera mirar desde la perspectiva de Estados Unidos y que más quieren promover ellos es en la estructura política del país, que ya ha tenido anuncios significativos si vemos los límites que se han puesto al tiempo de desempeño en los más altos cargos políticos”.
“El peligro está en que una transformación demasiado acelerada en el orden político, económico y todo lo demás, puede convertirse en una especie de terapia de choque que significa desestabilizar por completo el sistema, más que transitar, destruir, generar caos y sobre este aspecto hay no pocas tristes
experiencias”.
“Definitivamente hay que tener muy claro que las transformaciones en Cuba no pueden depender de las relaciones con Estados Unidos y deberán ir a nuestro ritmo”.
Una serie de temas han centrado la agenda post restablecimiento de relaciones diplomáticas, con la mirada en los resultados a corto plazo: vuelos regulares directos, correo postal, cooperación en materia legal, etc. ¿En qué otras vías podría trabajarse más?
“Hay un asunto clave en todo esto por su repercusión a nivel de política interna en Estados Unidos que son las reclamaciones por las propiedades intervenidas luego del triunfo de la Revolución, y ya de ese tema estamos conversando. En ese sentido hay tantas posiciones como personas que se hayan interesado por el tema de las compensaciones, incluso tiene que ver con normas del derecho
internacional”.
“Otro tema de gran impacto en el que se puede avanzar es en la negociación de los convenios marcos para las condiciones de inversiones estadounidenses en Cuba y claro, en esto entraría a desempeñar un papel clave las leyes que regulan el bloqueo y los limita desde el punto de vista legal. El mayor obstáculo hoy para
invertir aquí no está en el gobierno cubano, sino en Estados Unidos”.
Numerosas delegaciones han estado este año en Cuba explorando posibles inversiones, sin embargo muy poco se ha concretado.
“Según estudios realizados, los hombres de negocios estadounidenses no perciben hoy un riesgo con el tema político en Cuba o la legislación cubana, sino que sus grandes percepciones de riesgo están en la legislación estadounidense y el impacto que puede tener sobre ellos”.
El bloqueo sigue siendo el principal obstáculo para establecer vínculos económicos y comerciales sólidos. ¿Ve el levantamiento del bloqueo como un acontecimiento cercano, digamos, durante el mandato de Obama?
“No, pero a lo mejor pasa, como mismo nadie esperaba los anuncios del 17D y sucedieron. No considero que sea probable, pero no se puede descartar. Hoy lo que está pasando dentro del Congreso de Estados Unidos no es tanto que haya una oposición a la apertura con Cuba, sino que hay un sentimiento anti Obama a partir de las posiciones que tienen los grupos más radicalmente conservadores, asociados al Tea Party y otros similares, sobre todo en la Cámara de Representantes”.
“Si existiera otro contexto, ese mismo Congreso con un presidente republicano haciendo la propuesta de apertura con Cuba, posiblemente avanzara. Ha habido muchas propuestas legislativas para potenciar los viajes como turistas de estadounidenses a Cuba y el comercio, pero habrá que ver cómo caminan”.
“Se usan mucho las enmiendas a las leyes del presupuesto para pasar temas espinosos como ley, pues los presupuestos hay que aprobarlos o de lo contrario el gobierno se paraliza. Pero si se introducen enmiendas muy polarizantes, como el caso de los viajes o el comercio con Cuba y no se logra un acuerdo, puede provocar un estancamiento de la ley del presupuesto, por lo que terminan
eliminándose”.
“En ese contexto, el factor enmienda dentro de la ley del presupuesto es una posibilidad real, pero dependerá de cómo se maneje, aunque es un mecanismo muy típico. Recordemos que la Enmienda Plat, por ejemplo, fue aprobada de esta manera”.
Una pregunta obligada: de llegar un republicano a la Casa Blanca, ¿sería reversible el proceso?
“Depende de quién sea ese republicano, si llegase uno a la Casa Blanca y también del contexto político; hay un punto clave y es que reversibilidad sería regresar al mismo punto exactamente, por el mismo camino a donde se estaba antes; podemos llegar cerca o empeorarlo dependiendo de la voluntad política”.
“Un factor a tener en cuenta son los intereses políticos que se generen en grupos de gran influencia y es lo que puede marcar la continuidad o no. Hay temas que se están moviendo porque hay grupos que tienen mucho interés en este proceso, por el motivo que sea: pocos porque aman a Cuba  incondicionalmente; los más por
sacar dividendos de negocios aquí”.
“El objetivo que persiguen algunos de esos grupos de poder es eliminar restricciones que les resultan negativas; tal es el caso del lobby agrícola, la Cámara de Comercio, entre otros. Nosotros somos un mercado pequeño, pero al que ellos no tienen acceso por sus propias leyes y un mercado al que otros sí tienen acceso y apenas a 90 millas de sus costas”.
“En la medida en que ha avanzado el proceso de relaciones entre los dos países ha habido un incremento significativo de conocimiento en la población estadounidense del tema Cuba, completamente silenciado antes del 17D”.
“Ha habido una exposición mediática mucho mayor que ha propiciado cambios de opiniones y los resultados de los sondeos arrojan números favorables y crecientes al cambio de postura hacia la Mayor de las Antillas”.
“Estamos hablando de que medios de comunicación influyentes en ese país están abordando sistemáticamente y diferente el tema Cuba en sus espacios”.
En su discurso el 17 de diciembre pasado Obama reconoció los cambios en la comunidad cubana en EE.UU. como uno de los factores que lo llevaron a tomar la decisión de restablecer relaciones con Cuba. ¿Cuánto cree que han influido en este proceso los cambios en la composición de esa comunidad?
“Hay un ambiente de cambio, eso es innegable, pero que no equivale a que hayan cambiado los mecanismos políticos de la comunidad. El problema está en un aspecto clave: puso las relaciones en un lugar importante dentro de los temas prioritarios dentro de la comunidad y despertó un nivel importante de atención, no así de polarización”.
“La idea que percibo es que la tendencia a apoyar la apertura hacia la Isla se mantiene y crece. La manera de actuar de la comunidad cubana en EE.UU. de hace 30 años no es viable en este momento y pareciera que se consolida esta tendencia que no es del momento, sino estructural”.
“Diría que es un factor, no es el factor, pero sí a considerar dentro de otros muchos que en su interacción definen el proceso por su peso y Florida sigue siendo en términos electorales un estado importante”.